Copiando al mejor.

 


El ser humano es un ser que ha demostrado ser necio, rebelde y desobediente desde el principio de la humanidad (Gènesis 3:12). Y, en ese sentido, cada vez que ve que a alguien que le va bien en algo simplemente lo copia. Lo mismo nos sucede con lo espiritual, vemos que a alguien le funciona una fórmula para triunfar y lo copiamos. Es tan así el problema, que muchos pupilos tratan de imitar hasta la forma de hablar, de predicar y hasta de moverse de su líder. Dios nos ha llamado a libertad (Juan 8:36), esa libertad la encontramos EN el Señor, no en ningún ser humano.

¡Ese es precisamente el problema que nos aqueja!, que buscamos en el lugar, en el sistema, y en la persona equivocada esa libertad, por ello, llega el momento en el cual terminamos peleando con Dios debido a la frustración y decepción que nos causa el hombre y sus sistemas. Nos han hecho creer que nuestra solución está en la Iglesia, entre cuatro paredes y en quien la dirige, y no en el Dios que debiera manejar esa iglesia. ¿Que esto es falso?  ¿Entonces por què se considera “caìdo”, “rebelde”, “amargado” o “resentido” a alguien que NO asiste a una congregación por entregado que esté a la oración, a ministrar personas necesitadas, o a un ministerio productivo, siendo que está copiando al mismo Cristo?. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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