Entradas

Mostrando las entradas de agosto, 2023

¿Por què no siguieron a Cristo?

  ¿Por què los religiosos no tuvieron la capacidad de discernimiento en reconocer a Cristo? Las respuestas, pues no es solo una, nos las diò Cristo cuando confrontándolos les dijo: “Porque exigen hacer lo que ellos no hacían” (Mateo 23:4); “Porque hacían las obras para ser admirados no por amor al pròjimo” (Mateo 23:5); “Porque amaban ser aclamados y reconocidos” (Mateo 23:6-7); “Porque buscaban títulos honoríficos en lugar de ser llamados simplemente por su nombre” (Mateo 23:9-10); “Porque se enaltecían en lugar de humillarse” (Mateo 23:11-12). Hoy, NO ESTAMOS TAN DISTANTES DE ESOS ERRORES. Muchos “reconocidos” lìderes ya no tienen poder de convocatoria porque no tienen autoridad divina, la han perdido: Unos porque en lugar de Cristo pusieron los ojos en el pisto (dinero); y otros, porque les han robado a los niños lo más sagrado que una criatura puede tener: Su inocencia. Unos y otros han abusado de la buena fe del creyente, a tal grado que “son” los responsables que muchos de ...

¿Por què siguieron a Cristo?

    Desde Esdras, 500 años aproximadamente antes de Cristo, los escribas eran judíos entendidos en la ley, que, no solamente la transcribìan sino también la interpretaban. La transcripción siempre tuvo excelentes resultados aún hoy en día, lastimosamente, lo que fue fallando con el tiempo fue la interpretación. Al extremo que cuando Cristo aparece en la escena mundial, señala a estos, por haberse convertido en religiosos de ritos, tradiciones y costumbres junto a los lìderes (vea todo Mateo 23). Esa, fue precisamente la “razón” acaso la principal, por la que muchos judíos estudiosos de la esencia de la Ley de Moisès siguieron a Cristo de primas a primeras. ¿Quièn de los muchos lìderes religiosos (farisesos, saduceos, escribas) de la época podría haber influido en un judío común y corriente, como para verlo a los ojos por primera vez y sin presentación alguna decirle simplemente: ¡Sìgueme!   Y que èste le siguiera incondicionalmente como sucedió con Mateo, el cobrado...

Aunque ande en el Valle de sombra de muerte.

    No creemos haber creyentes que no hayamos leído, estudiado, o aprendido de memoria el Salmo 23. Todo creyente y no creyente que pasó, esté pasando, o tenga temor de pasar alguna angustia… llega a conocer el Salmo 23. Pero, destaca en él, la exhortación averca del Valle de la muerte. ¿Què es el Valle de la muerte? ¿Existe en la realidad un Valle con ese nombre?   Veamos: Se encuentra situado al sur de Jericò, en dirección al Mar Muerto y tiene unos 7 Km. y medio de largo. Sus paredes de roca alcanzan en algunos lugares 500 metros de altura, y en algunas partes del camino tiene tan sólo dos o tres metros de ancho” (vea Wilkipedia). ¡Existe!   Con razón un judío verdadero entendía el mensaje que daba èste Salmo. Con razón nos es puesto de ejemplo y exhortación. Aunque ande en el Valle de la muerte… No temerè mal alguno porque TÛ estaràs conmigo, nuestro valle de la muerte, es: Esa limitación física; esa escasez económica; ese disgusto con la pareja; esa angusti...

Hoy… no es suficiente.

    Hace 60 ò 65 años siendo nosotros niños, cuando alguna señorita se iba a casar se escuchaban conversaciones como la siguiente: ¿Y con quien se casa? Ahhh, con Carlos Gonzales. Y la siguiente pregunta era: ¿Los Gonzales de la Villa de Guadalupe o los de la barranquilla? NO, de la Villa de Guadalupe. ¡Ay que bueno, ellos sì son de “muy buena familia” porque los de la Barranquilla son unos tales por cuales!. Y resultaba que los de la Barranquilla eran unos tales por cuales porque UNO de ellos había hecho algo vergonzoso, y, por ese “delito” se pasaba llevando a todos los demás de la familia. Hoy, eso de decir: “Es de muy buena familia, ya no es suficiente”. Escrituralmente, para un creyente, Dios dispuso lo siguiente: “Cuando Jehovà, tu Dios, te haya introducido a la tierra prometida (confesión de fè), no emparentaràs con nadie que no sea de tu pueblo (creyente), pues si emparentas con gentes del mundo (pueblos de la tierra prometida), DESVIARAS tu camino de mi presencia”...

¿Cómo podría hacerlo así un Dios de orden?

  En el principio creò Dios los cielos y la tierra; y la tierra estaba desordenada y vacìa” (Gènesis 1:1-2a). Nos hemos preguntado alguna vez (hablamos a creyentes), ¿Cómo es posible que un Dios que creò un universo que funciona tan perfectamente balanciado, haya creado una tierra desordenada y vacìa? Veamos un ejemplo material: En una casa caben en el garage cuatro autos, pero en el jardín cabe uno más. Alguien escribe acerca del tema y explica: Allà fuera hay cinco autos, y, el azul está en el jardín. Preguntamos: ¿Quien describe el tema está diciendo que TODOS los autos están en el jardín; está negando la existencia de los otros cuatro autos o simplemente está explicando la situaciòn de uno de ellos? Exacto, la respuesta es la última alternativa, NO está diciendo que todos están en el jardín; NO está negando la existencia de los otros cuatro; simplemente está “describiendo” la posición de uno. Bien, volvamos al tema: El universo y la tierra fueron creados al mismo tiempo, y, e...

Las aguas suelen desbordarse.

    ¡Cuàntas veces en nuestras vidas y caminatas cristianas nos sentimos desconsolados porque sentimos que las aguas se están desbordando sobre nosotros!    No alcanzamos a entender el por què, si luchamos por nuestra familia; si lo estamos haciendo lo más honestamente posible; si lo hacemos con amor… simplemente no salimos adelante. En las escrituras hay varias historias que acontecieron al pueblo “escogido” de Israel que nos ayudan a entender nuestra situación. Ejemplo: Israel acaba de pasar 40 años en el desierto luego de salir de 400 años en esclavitud en Egipto, están por tomar la tierra prometida que Dios les ofreció, y se enfrentan a otro problema màs, para entrar a ella deben pasar primero el rìo Jordàn, que para ese tiempo (tiempo de la ciega) se desborda (Josuè 3:15 y 17). ¿Cuàl es la solución que Dios les da?   Que el arca del pacto llevada por los sacerdotes (representación de la presencia de Dios entre ellos primero, y luego de la autoridad impu...

Todos tenemos una nodriza.

  David y Jonatàn el hijo de Saùl tenían una amistad que llegó a ser hermandad granítica, y cuando èste último había muerto, David ya siendo rey preguntò si no había alguien en la casa de Saùl a quien se le pudiera rendir honores. Fue así, como salió a luz el nombre de Mefi Boset (2ª. Samuel 4:4). El caso de èste muchacho fue que el mismo día que su padre y su abuelo habían muerto, la nodriza para salvarlo de una muerte inminente lo llevó cargado, pues tenía tan sólo cinco años, con tan mala fortuna que le dejó caer y quedò lisiado de sus piernas (mismo verso). En el plano espiritual, todos los creyentes tenemos una nodriza, una persona que por querernos ayudar o salvar nos hace un “aparente” daño. Daño que con el tiempo logramos entender que era para bendición. Pues en la analogìa que estudiamos David se lleva a la mesa principal del rey al lisiado y le restaura todos los bienes que habían sido perdidos (2ª Samuel 9). No nos quebremos por las inclemencias del tiempo en nuestra c...

El Joker.

    Existe un juego de mesa llamado “Bajara de cartas”, cada una de ellas tiene un “valor” las marcadas con un número ese es precisamente su valor y van del dos al diez; pero, también hay unas marcadas con letras, y su valor es para la “J”, once; para la “Q”, doce; para la “K”, trece; hay una “A” también llamada “As” cuyo valor puede ser uno o catorce. Se reparten cinco cartas a cada jugador para que “forme” su juego. El juego consiste en formar parejas, triples o escaleras, el mejor juego que le puede salir a alguien es escalera en flor o también cuatro catorces o sea cuatro Ases. Sin embargo, también hay una carta marcada con un “arlequín” llamada “Joker” quien la posea, tiene la mayor posibilidad de formar el mejor juego y por supuesto ganar lo que se llama “la mesa”. Dios nos ha dicho que a todos nosotros nos ha repartido “dones” (Romanos 12:6). La vida se trata de utilizar esos dones de la mejor manera, como lo hace un jugador en las barajas. La diferencia con el jueg...

Y luego de lijar… una mano de pintura más.

    Todos admiramos un buen mueble por ello los antiguos son tan valiosos, pues su elaboración llevó mucho trabajo. Actualmente todo se hace a máquina, a computadora, en serie, en línea, etc. Porque estamos viviendo una época “instantánea”, los afanes nos roban el tiempo, y no podemos invertir mucho en algo que no será remunerado por su falta de reconocimiento. Los muebles antiguos se construìan lijando varias piezas de madera hasta dejarlas como se dice “bien acabadas”, para luego pintarlas o barnizarlas, y luego volverlas a lijar. Mientras más veces se hiciera ese proceso mejor quedaba la pieza porque el poro de las maderas quedaba màs sellado. Con èste ejemplo material, quizás podamos entender mejor el aspecto espiritual, el Señor a sus “elegidos” (Efesios 1:1-6), los lija y los pinta o barniza; los lija y los pinta o los barniza, y los vuelve a lijar y los vuelve a pintar o barnizar hasta que están “bien acabados”… es entonces cuando los expone (1ª Timoteo 3:1-7). Como...

Al jefe… con humildad.

    ¿Què pensarìa usted si siendo el dueño de la empresa se le presenta un empleado y le “reclama” por algo; si le dice que él “decreta” algo; si el empleado “proclama” otra alternativa que no sea la que usted tiene planificada?   Lo vería como simplemente una falta de respeto, una irresponsabilidad o simplemente una insolencia. Bueno, pues muchos lìderes enseñan a sus ovejas a hacer eso con Dios. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros (Efesios 1:1-6), pero nosotros ”acomodamos o queremos acomodar” esos planes a nuestra conveniencia. Usted no puede reclamar, decretar o proclamar que mañana saldrá el sol, eso ya está establecido, que las nubes nos permitan verlo o nò… eso ya son otros diez centavos. Nuestro papel como empleados de una empresa es hacer lo que se nos dice que tenemos què hacer, como hijos de Dios no es nada distinto. Dios es nuestro jefe, nuestro creador, nuestro planificador, él NO es nuestro empleado nosotros somos los de él. A él nos dirigimos c...

No son coincidencias… es el plan de Dios

  En la vida se nos presentan circunstancias que en su momento nos son desconocidas, pero que con el tiempo nos damos cuenta que estaban perfectamente planeadas por Dios. Mostramos dos casos: El primero, un niño que año con año que iba de vacaciones, le encantaba que sus padres le llevaran a una determinada ciudad del occidente de su país, ya mayor conoció a una jovencita que casualmente era de esa zona, y hoy, 20 años más tarde están establecidos allí con sus hijos. El segundo, un joven colegial que todas las mañanas antes de irse a sus estudios, escuchaba en una radio melodías de Tony Bennett, pero especialmente la que lleva por título “Dejè mi corazón en San Francisco”. Quien le diría a èste joven que 40 años después, iba a estar viviendo en su segundo matrimonio luego de una viudez… precisamente en San Francisco. “Cuànta razón tuvo el profeta en escuchar del Espìritu: `Porque yo sé los planes que tengo para vosotros" --declara el SEÑOR-- ``planes de bienestar y no de calamid...

La paz y la guerra.

    Cuando usted está en la costa con un vaso de refresco a la orilla de una piscina o del mar, recostado en una mecedora que sabe que si cierra los ojos se duerme al acompañamiento del canto de diversos pájaros, usted sabe que está en paz o al menos en un tiempo de recogimiento en el cuál nada ni nadie le molesta. Pero de la misma manera cuando usted está en la oficina o su trabajo con llamadas telefónicas que no dejan de llegar una tras otra; cuando los acreedores llaman a la puerta todos los días exigiendo sus pagos de facturas; cuando tiene un enfermo en casa o usted mismo está enfermo… usted entiende que está en tiempo de guerra. En lo espiritual, lastimosamente NO es así, lo espiritual NO es tangible, lo espiritual nos es TAN desconocido y sutil, que muchas veces no nos damos cuenta que estamos en guerra sino hasta cuando el tema explota. Cristo dijo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da… NO se turbe vuestro corazòn” (Juan 14:27). Solamente buscando...

Machetazo a machetazo.

    Hace muchos años unas personas que conocemos compraron unos terrenos en una zona muy lluviosa de nuestro país. Los estuvieron pagando por diez años, y, de eso hace siete años, durante esos diez y siete años nunca se mandaron a limpiar, lógicamente con el paso de tantos años se convirtieron en una selva casi impenetrable de maleza. Para poderlos apreciar, los mandaron limpiar, hubo necesidad de poner varios campesinos expertos en manejar el machete o corbo como ellos le llaman, y, machetazo tras machetazo se llevaron quince dìas para limpiarlos casi un día por año de abandono. En lo espiritual nos sucede lo mismo, la semilla del mal crece en el corazón humano desde pequeños (Mateo 13 completo), y, si no se va haciendo una limpieza poco a poco, esa semilla se convierte en una maleza que luego cuesta mucho esfuerzo y años quitar.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

El eterno sacerdote.

    La historia nos narra que a los cuarenta días de la resurrección de Cristo subió a los cielos (Hechos 1:3), para esperar el momento exacto de su segunda venida, así como en el plan eterno de Dios siempre hay tiempos marcados (Apocalipsis 9:15). Muchos, especialmente en ese tiempo recién de su partida, pensaron que todo había terminado y que las promesas de restaurar un reino para Dios se habían esfumado (Hechos 1:6). Más, sin embargo, no era así, sino tan sólo no habían entendido (y nosotros tampoco ahora) los tiempos de Dios. Cristo no solamente vino por las almas de aquella època, sino también vino por las de quienes habíamos de vivir siglos después, él mismo lo dijo en lo que hemos considerado como su testamento durante la prèdica de la última cena (Juan 13-17). “No solamente te pido por estos Padre, sino por los que vendrán por escuchar a estos” (Juan 17:20). Cristo está, como eterno sacerdote: Intercediendo por nosotros continuamente hasta que llegue el momento di...

Quita nuestro oprobio.

    En la antigüedad, y, especialmente dentro del pueblo judío, el que una mujer no tuviera marido o fuera estéril era un gran oprobio (Job 24:21; Salmo 113:9; Cantares 4:2). Y, el ser estéril era una maldición (Levìtico 20:21). ¿Por què la esterilidad era considerada una maldición dentro del pueblo judío? La respuesta está en las mismas escrituras como Isaìas 11:1-2, porque Dios había prometido un bàstago que salvarìa a la nación por y para siempre, luego entonces, al NO poder una mujer tener hijos, era como que Dios la había “marginado” de la bendición de que de ella viniera ese bàstago. Es también por esa razón que las familias judías siempre han sido numerosas, porque mientras más hijos se tuvieran más probabilidad había de ser el progenitor y la madre de ese bàstago. De esa cuenta desde tiempos inmemoriales sucede lo que Isaìas profetizò: “ Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra...

Y les pondrè jóvenes por príncipes.

    En el transcurso de la historia humana podemos ver que una de las bases o columnas de las civilizaciones, de los pueblos y de la familia… fueron los ancianos. Cuando Israel se cansa de tener jueces por lìderes (1ª Samuel 8:4), Dios les pone reyes, pero llega uno, Roboam, quien no quiso seguir el consejo de los ancianos sino tomó el de los jóvenes, y el resultado fue que personas murieran, otros huyeran, e Israel se apartò de la casa de David (1ª Reyes 12:7,8,11,18 y 19). Más tarde, uno de los grandes profetas del pueblo de Israel, Isaìas, le dice al pueblo como sentencia: “Jehovà de los ejércitos PONE a jóvenes por príncipes, y a muchachos a que sean sus señores, y el pueblo se hará violencia unos a otros, el joven se levantarà contra el anciano; y el villano contra el noble” (Isaìas 3:1,4-5). Eso es lo que sucede cuando un pueblo DECIDE VOLUNTARIAMENTE seguir al hombre joven y dejar de seguir a los ancianos sabios, reverentes y referentes que Dios ha puesto sobre de e...

El engaño.

  Cristo dijo que el “núcleo, el meollo o clave” para identificar cuándo iniciaban los últimos días de la humanidad como la conocemos hoy en día era que abundarìa el “engaño” (vea Mateo 24:4; Marcos 13:5; Lucas 21:8). Muchos comerciantes venden libras de 14 onzas; el financista no te da tiempo a leer la letra pequeña; quien te presta dinero te jura y perjura que nunca “olvidarà” el favor, pero ya va con la idea de “olvidar” la deuda, etc. Todo el mundo que nos rodea nos engaña, y nosotros mismos tendemos a engañarnos a nosotros mismos y a otros. Ese, ya es un problema con el que lidiamos todos los días, pero el mayor engaño está por venir: La gente dirà: “Ya viste què culto; es un gran académico; mirà què elocuencia la que tiene; cómo domina todos los temas de política, religión y economía; la gran mayoría de personas le sigue; y hasta trajo la tan anhelada paz al pueblo de Israel; las organizaciones mundiales le han galardonado, etc.” ¿Còmo se te ocurre decir que ese gran person...

Perdòn pero no puedo con esto.

    Hubo un tiempo en el cuál el profeta Isaìas decía lo que el pueblo no solamente necesitaba sino quería oír: “ Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia” (Isaìas 9:1).  “ Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.   Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David” (Isaìas 9:6-7). Hasta aquí, todos felices, pero: ¿Què sucedió, cuando Isaìas hablò que ESE libertador primero había de sacrificarse y hasta después de largos días vendría a gobernar? Entonces dijeron: ¡Perdòn, pero no puedo con esto! (Isaìas 53). ¡EXACTAMENTE lo mismo nos está sucediendo hoy en día en el tema espiritual!   Muchos son los que pregonan paz, paz, y paz, pero no hay ni vendrà paz. Con razón el Señor orò así: “Padre te ruego que los guardes de èste mundo, porque están en èste mundo, pero no son de èste mun...

Queriendo curar SIN medicina.

  Cuando hay una herida no es de nadie desconocido que lo urgente es ver què tan seria es la misma. De esa cuenta al paciente se le dan auxilios de emergencia, se le traslada a alguna clínica, o, por el contrario se le ingresa a una sala de cuidados intensivos. Nos narra la escritura que 700 años antes de Cristo aproximadamente, el pueblo de Israel estaba herido seriamente, y muchos lìderes predicaban “con liviandan”: paz, paz (Jeremìas 6:14). Pero hubo uno, ungido por el Espìritu de Dios (esa era la pequeña diferencia), que predicaba: “Iremos a cautiverio a causa de la maldad reinante” (Jeremìas 22:22-25). Luego le envìan a decir: “Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño” (Jeremìas 23:1). Y cierra con la siguiente sentencia: “He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehovà” (Jeremìas 23:2). ¡Con cuànta razón, el profeta no fue escuchado ni por el pueblo, ni por los lìderes religiosos, y con cuànta razón el Espìritu de Dios le envìa ...

El que tenga oídos… que oiga

    Hace apenas 50 años se nos enseñaba en las escuelas y colegios que una de las primeras reglas de la educación, aparte de saludar y despedirse con cortesìa… era “escuchar” antes de hablar. ¡Cuàntos hemos pecado por no seguir esa simple regla o norma de conducta!   Quienes somos amantes de la Escatologia (ciencia bìblica que estudia los últimos tiempos de la humanidad), nos esforzamos más que cualquier otro creyente por llevar el mensaje del evangelio a toda criatura como nos lo mandò el Maestro (Marcos 16:15). Más tarde el apóstol Pablo escribió: “Predicad el evangelio en tiempo, y fuera de tiempo” (2ª Timoteo 4:2). Pero, lamentablemente, hay muchas personas què por falta de interés, porque no entienden nada, o, porque les da pavor pensar en el tema… no quieren escuchar. La escritura a ese respecto nos indica: “ Al que responde a un asunto antes de haber oído, le es necedad y oprobio” (Proverbios 18:13); “Si NO los quieren escuchar, limpien el polvo de sus zapatos ...

Quieren escuchar: No te preocupes… a tì eso no te pasarà.

  Casi todo acontecimiento en cada uno de los renglones de nuestra vida cotidiana, social, económica, política, etc. nos está señalando que los eventos “profetizados” de los capítulos de la biblia que nos hablan acerca del final de los tiempos, se están cumpliendo. Vea por ejemplo Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21; Apocalipsis 6 ò más antiguamente, Daniel capítulos 7,8, 9 y 11, en dónde, engaños; muchos autonombrándose los ungidos de Dios; pestes, guerras, terremotos, persecuciones, limitaciones económicas, etc. ya los estamos padeciendo. Sin embargo, y a pesar de ya estarlos viviendo, cuando se toca el tema con alguien que NO lee, ni estudia las escrituras, o que su relación con Dios es tibia, nula o lejana, NO sólo se molesta al escucharnos como si con eso eliminarà el problema sino quisiera que uno le dijera: “No te preocupes a todo el mundo le va a padecer eso, pero tù no”. Estamos tan acostumbrados a la mentira, que hemos llegado al punto en el cuál la verdad nos lastima. Sela...

Desde niño.

  No había nacido, y lo tuvieron que llevar a esconder a Egipto porque ya lo querìan matar (Mateo 2:13). Naciò, y otra vez tuvo que huir porque lo querìan asesinar (Mateo 2:16). No habìa iniciado su ministerio y satanàs intenta matarlo (Mateo 4:5-6). Inicia su ministerio y otra vez le quieren asesinar (Lucas 4:29). Y, finalmente, cuando su ministerio había terminado, uno de sus íntimos le traiciona y lo entrega a sus enemigos religiosos para que fuera muerto por muerte de cruz. Esa fue la vida de nuestro Cristo (Mateo 26:14-15). Antes de ser cautivo y de ser aniquilado nos había dejado estas palabras: “ Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Mateo 16:33). Preguntamos: ¿No vemos acaso “coherente” que una persona que vivió lo que predicò, y encima nos advierte que si lo seguimos tendremos que pasar lo mismo, nos está “advirtiendo con consolaciòn” para que no nos decepcionemos?   O ¿Le tilda...

El que está limpio no necesita lavarse.

    Cristo está prácticamente despidiéndose de sus discípulos ante la incredulidad y falta de entendimiento de estos acerca de los tiempos. Y les dice, antes de lavarles los pies: “El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies” (Juan 13:10). Hay un acontecimiento, muy desagradable por cierto, que se comete en las congregaciones rutinariamente, y es, el hecho que cuando un miembro no llega el día del servicio, luego arremeten contra él: ¿Por qué no asististe?. Es más, lo hacen sentir culpable o necesitado al decirle: “Te perdiste un mensaje precioso” “Làstima que no veniste, estuvo espectacular” o peor aún, la sentencia “Estàs caìdo hermano”. En otras palabras, cuando el miembro asiste el mensaje es sencillo, de rutina, no enseña mayores lecciones, pero todo es que el miembro falte y entonces sucede lo antes descrito. Cristo, el Hijo de Dios, el verdaderamente Ungido dijo: “El que está lavado (esto por su sangre al haberlo aceptado como su suficiente Salvador, Juan ...