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Mostrando las entradas de enero, 2023

Pastores o asalariados.

    En el evangelio del apòstol Juan, leemos: “Yo soy el buen pastor, el buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:11). El apóstol Pablo, preparò a varias personas para el ministerio porque su afán no era quedarse con las congregaciones sino llevar a las personas a los pies de Cristo. Sòstenes (1ª Corintios 1:1); Timoteo (2ª Corintios 1:1); Filemòn (1:1). En ese trayecto, el apòstol jamás vivió a costa ni las ovejas ni de las congregaciones que fundó, vèalo en Hechos 18:1-3. Y lo recalca en 2ª Tesalonicenses 3:8, diciendo: “No comimos el pan de nadie, sino trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros”. Y, nos da la razón: “Para daros un EJEMPLO para que nos imitaseis” (verso 9). La pandemia nos vino a mostrar quiènes son pastores y quiènes asalariados, pues mientras unos siguieron dando su vida por las ovejas, la gran mayorìa (escrito está Amòs 5:3) se han “acomodado” NO dando un buen ejemplo como lo hizo el apóstol Pablo. El b...

Salmo 90:10

  “Los días de nuestra edad son setenta años; y en los más robustos son ochenta, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo. Porque PRONTO pasan y volamos”. Nos dice Dios por medio de èste salmo (90:10) que el tiempo pasa pronto, aunque para nosotros sea difícil entenderlo. Cuando uno es niño siente que el tiempo no transcurre, peor si lo que estamos esperando es la navidad, el cumple o las vacaciones. Sin embargo, cuando se crece, el tiempo no parece alcanzar para todas las actividades que necesitamos realizar. Más, con todo, y eso, sentimos “eternos” los años en los cuales estamos amortizando una deuda; pasando por algún problema serio; alguna enfermedad; o por alguna escasez económica, etc. Aún asì, el tiempo pasa muy rápidamente. Ochenta años nos parecen una eternidad, sin embargo, pronto pasan y volamos está escrito. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El profeta Daniel, nos da dos señales más del final de la era.

  Y Dios le dijo a Daniel: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro (el libro de las profecías de Daniel) hasta el tiempo del fin” (Daniel 12:4). Y es entonces que le da las dos señales que estamos viendo nosotros: “Muchos correrán de aquí para allá, y, la ciencia se aumentarà”. ¿Es usted de los que dudan si ya las   estamos viviendo?. Veamos, muchas son las personas que viajan de nación a nación haciendo negocios, pero también millones vamos de un lugar a otro en nuestras propias ciudades afanados para ganarnos la vida, aún y cuándo, por la pandemia el trabajo se volvió casero y virtual, son miles los que tienen que ir de un lado a otro para ganarse el sustento. Y, con respecto a la ciencia, pues hoy vemos enormes avances como en la astronomía (telescopios como el Hubble, el James Webb), que investigan los confines del espacio; la Criogenèsis, (ciencia que estudia congelar los cadáveres para luego resucitarlos cuando haya una cura); la ciencia de los Designe...

Lo peor está por venir. (Parte final)

  Hemos visto a lo largo del tiempo que las escrituras nos muestran que el principio y el fin de la era humana se parecen o están interrelacionados. En los albores de nuestras generaciones, Dios le diò a Josè un sueño acerca de unas vacas, sueño que a través del tiempo se ha vuelto famoso aunque “lamentablemente” no le demos la importancia debida, el sueño de las vacas gordas y las flacas. En resumen, la conclusión es que cuando tenemos hay que guardar (vacas gordas) para cuando no haya (vacas flacas) (Gènesis 41). El tiempo de las vacas gordas para èsta generación YA PASÒ, pero muchos no lo queremos entender porque aún tenemos comida en casa, tenemos ropa, un techo, trabajo, y, unos cuàntos, hasta jugosas cuentas de banco. En la antigüedad, inmediatamente que terminò el tiempo de abundancia (vacas gordas) vino el tiempo de escasez (vacas flacas). YA ESTAMOS también nosotros en ese tiempo. Ciertamente, como estamos en el inicio de esos años recién nos apercibimos de ello. El qu...

Lo peor está por venir. (Parte uno).

    Lo hemos indicado en muchas ocasiones, todo mundo quiere escuchar buenas noticias, y, si a eso le agregamos un poquito de intereses ocultos, entonces cuando le decimos a las personas “lo que quieren oír” en lugar de lo que “necesitan oìr” las atrapamos. Se repite y se repite la frase: “Lo mejor está por venir” pero con la idea de inclinarlo hacia lo “material”, para tener contentas a las personas. Pero la triste realidad es que lo que está por venir en lo material “es lo peor”. Veamos: canasta básica encima del salario mínimo; combustibles más caros cada día; muchos servicios necesarios inalcanzables para la gran mayorìa, etc. Cristo nos lo hizo saber en los evangelios de Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Y, la mejor prueba es la corrupción y la maldad campantes en el mundo entero, no hay gobierno que no sea corrupto, no hay políticos que no sean mentirosos, no hay una plena confianza en el ciudadano de a pie, etc. Ciertamente lo “mejor está por venir PERO en lo espiritu...

Preparaciòn.

    Una boda, una cena, una ceremonia de cualquier índole, luego de celebradas parecieran haber sido hermosas, alegres o productivas, pero, hay algo en lo que pocos pensamos en el momento, el tiempo y el esfuerzo que se llevaron en prepararse. En el ámbito espiritual, admiramos a muchas personas que nos predican la palabra de Dios, pero, nos hemos puesto a pensar ¿en el tiempo de preparación que llevaron?   Las escrituras nos muestran que los discípulos se prepararon por tres años y medio que fue el tiempo que durò el ministerio de Cristo (según las tres pascuas que menciona el apóstol Juan). El apóstol Pablo nos narra el libro de los Hechos, que estuvo tres años en preparación antes de iniciar su ministerio (Gàlatas 1:18). Todo en èsta vida necesita tarde o temprano una preparación, nosotros la necesitamos también, y más aún, si queremos predicar la palabra de Dios.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

Ese vacío del ser humano.

  El ser humano, compuesto de alma, cuerpo y espíritu, sabe inconscientemente que tiene un vacío dentro de sì. Si ese vacío está en el alma, el cuerpo o el espíritu la gran mayorìa no lo sabe. Pero lo que sì sabemos y vemos es que algunos llenan ese vacío con trabajo, con compras innecesarias, con paseos, con ropas finas, con deportes, con licor, con drogas, con inmoralidad, etc. Pero nada de lo material lo llena, por ello es que muchas personas viven frustradas, decepcionadas y desconfiadas. Son personas que viven espiritualmente pobres porque esperan mucho de otras personas; otras tantas viven en depresión al extremo que algunas hasta llegan a quitarse la vida. Pero, hemos de decir que las escrituras nos muestran que ese vacío lo llena únicamente el Padre por medio de nuestro Señor Jesucristo y su Santo Espìritu (Juan 3:16-19 y Juan 16:13-17).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Cuidemos nuestro testimonio.

    Todos, creyentes y no creyentes tenemos defectos y cometemos errores, pero aunque para otros parezca hipocresìa, tenemos la obligación de cubrirlos y “especialmente” de dejarlos de cometer. Esa es la lucha del creyente (1ª Timoteo 6:12). Y, esa lucha será la que nos vaya dando un buen testimonio, de tal manera que logremos que las personas confíen en nosotros, especialmente como guìas o ejemplos. Es lastimoso, que muchos que estamos en el liderazgo, como sucedió en tiempos de la iglesia primitiva, no estemos en esas condiciones òptimas. Miremos el ejemplo tan claro que nos narra el apóstol Pablo en la epìstola a los creyentes en Galacia: “A mì, los que tenían reputación (personas que se supone son respetables) NADA nuevo me comunicaron (Gàlatas 2:6). Repetimos, què tristeza que alguien acuda a nosotros, una persona que se supone tiene “buena reputación”, y de la cuál se vayan vacíos. El Señor nos de la gracia para obtener sabiduría de él, ser y dar ejemplo, y si nos bu...

Esos momentos de muerte.

    ¿Cuàntas veces no hemos estado con personas, o, quizás nosotros mismos, que   han estado a las puertas de la muerte? ¿Cuàntas veces no hemos orado con intensidad confiando en una pronta respuesta para calmar nuestra angustia o una ajena? Las escrituras nos muestran que habrá muchos momentos en los cuales tendremos que luchar más alllà de nuestras fuerzas, al menos eso es lo que enseñaba el apóstol Pablo (2ª Corintios 1:8-9). Pero, nos exhorta a que confiemos en la misericordia de nuestro Padre Celestial, en el amor nuestro Salvador Jesucristo y en la guía del Espìritu Santo. Todos hemos vivido ese tipo de momentos y eventos, y hemos de confesar que a todos nos ha sacado adelante de una u otra forma la bendita trinidad. Esos tiempos difíciles son los que han hecho crecer nuestra fè, aunque lamentablemente para otros, ha sido el colador que los ha dejado fuera (paràbola de la semilla Mateo 13:18-23).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

A unos sì… a otros no.

  Las escrituras nos incitan a que “oremos sin cesar todo el tiempo” (1ª Tesalonicenses 5:16). Luego nos dicen: “todo lo que pidiéramos en oración lo recibiremos” (Juan 14:13). Pero, hemos de entender què como todo en la vida, hay requisitos a llenar. Uno de ellos, es estar en la voluntad perfecta de Dios, pues él es el dueño de todo y de todos (Salmo 24:1), por lo tanto él hace lo que quiere con quien quiere, y en el momento que quiere. Otro requisito es, no pidamos para nuestros deleites mundanos (Santiago 4:3). Dios es un Padre dador, un Padre bueno, un Padre que desea lo mejor para sus hijos, pero, también como buen Padre sabe què nos conviene y què no en determinado momento. David (el único hombre del cual se dice que fue conforme el corazón de Dios), pidió y orò intensamente por la vida de su hijo pero de todas formas èste falleció (2ª Samuel 12:16-18). Lo que nos queda es estar en sintonìa con él, para conocer esos momentos y esos eventos. Y entonces, tendremos la oración ...

Lo que NO se dice al nuevo creyente.

  Es triste que en la iglesia del Señor no se digan ciertas verdades. En el libro de Hebreos 9:22 leemos: “Según la ley sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados”. Para que haya derramamiento de sangre DEBE haber sufrimiento. El libro de Hechos 14:22 nos dice que: “Por muchas tribulaciones es necesario que entremos al reino de los cielos”. Entonces, preguntamos: ¿Por què razón, cuando alguien llega por primera vez a una iglesia, le hacen creer que desde ese momento hasta el final de sus días… TODO será lindo, distinto, tranquilo y que tendrá una paz que nunca ha tenido? Estamos de acuerdo que la vida o la caminata del creyente NO forzosamente tiene que ser una de sufrimiento tras sufrimiento. Pero, debièramos advertir a un nuevo creyente que todo eso lo tendrá “espiritualmente”, aún y cuando, materialmente tendrá las “mismas luchas” que todo no creyente. La prueba “contundente” es que ni siquiera al Cristo se le diò esa situación, sino lo cree, vea Hebreos 5:8: “...

La primera señal y la última.

    Creyentes y no creyentes se preguntan: ¿Serà que después de tantos años anunciando la venida del Señor, al fin vendrà? Dios Padre nos dejó escrito el tiempo del retorno de su Hijo a la tierra, y aunque no nos dijo el día y la hora exactos para ello, sì nos diò pistas para que estuviéramos apercibidos. Entre esas pistas tenemos dos muy importantes: La primera señal, es el “engaño” que reinarà en el mundo, y más aún, dentro de su iglesia (Mateo 24:4; Marcos 13:5 y Lucas 21:8). Hoy en día, civiles y militares; laicos y religiosos; hombres y mujeres preferimos vivir un engaño que la realidad. Y, la última señal que Dios Padre nos diò para que entendiéramos el tiempo del fin fue la invasión a Israel (Zacarìas 14:1-4). El Señor nos de la gracia para entender sus señales. El engaño ya lo estamos viviendo a plenitud, y la invasión a Israel no tardarà dadas las circunstancias políticas mundiales.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Ama a tu pròjimo como a tì mismo.

    Mayorca, 6 de enero del año 2023, encuentran a dos ancianos fallecidos desde hace un mes en su departamento, y los encuentran solamente porque el casero no recibió la renta y fue a buscarlos, momento en el cuál sintió los fètidos olores. Los vecinos declararon: “Ciertamente a ellos ni los vimos ni los extrañamos, y no sabemos cómo no nos dimos cuenta de los fètidos olores”. Hemos olvidado el segundo mandamiento de la ley de Dios: “Amar al pròjimo como a nosotros mismos” (Marcos 12:31). Y, lo hemos olvidado no precisamente “solo” por maldad, sino porque los afanes de èste mundo; los compromisos a los que nos hemos metido; y el ir y venir de cada día nos importa más que las personas. Pasaron aquellos días de “barrio” en los cuales nos saludábamos, nos reunìamos, estábamos “pendientes” unos de otros, y sobre todo, esa solidaridad que lo que le pasaba a uno le pasaba a todos. La alegría de uno era la alegría de todos.   El Señor nos de la gracia para tener nuevamente ...

Desde Adàn hasta Cristo.

    El primer hombre, Adàn, es una figura del Cristo, Dios Padre nos lo dejó documentado para que entendiéramos los tiempos. Veamos. 1- Adàn aparece al principio del Antiguo Testamento (Gènesis 1;26); Cristo aparece al principio del Nuevo Testamento (Mateo 1:21). 2- Adàn es creado a través de una palabra de Dios (Gènesis 2:7); Cristo es creado a través de otra palabra de Dios (Mateo 1:20-21). 3- De Adàn Dios saca a la mujer, Eva (Gènesis 2:21); Del Cristo, Dios saca a otra mujer, SU iglesia (1ª Pedro 2:4 y 6). 4- Eva, es tentada y peca al alejarse de la cobertura de Adàn (Gènesis 3:1); la iglesia del Cristo es tentada y peca al alejarse de su cobertura (Mateo 23:2,4,5,13,14,15,16,23,25,27 y 29). 5- Adàn y Eva, son juzgados y sentenciados a vivir en el mundo y sufrir su (no por) salvación (Gènesis 3:16-17); la otra mujer, la iglesia, debe vivir en el mundo (no como el mundo), y sufrir su (no por) salvación (Juan 16:33 y Hechos 14:22). 6- La generación de Adàn tiene la prome...

LAS palabras no tienen poder… LA palabra de Dios sì.

    En exageradas oportunidades clérigos religiosos de toda índole, y, hasta laicos expresan: ¡No confeses porque las palabras tienen poder!. MENTIRA. Por casi cuatro décadas y media hemos visto y oído declaraciones de sanidad, de prosperidad, de bienestar que NUNCA LLEGARON. ¿Por què? Porque “las” palabras no tienen poder, lo que tiene poder es “LA” palabra de Dios. NO es lo mismo que un líder sea un promotor de positivismo, a que Dios envìe una palabra suya para que haya sanidad, paz o prosperidad en alguien (Mateo 8:8). El libro de Hebreos nos dice muy claramente: “La palabra de Dios tiene vida y poder” (Hebreos 4:12). Lastimosamente, el hombre se ha tomado atribuciones divinas y quiere, ya con intereses ajenos o propios, apoderarse de SU palabra. Y, por conveniencia, muchos laicos han tomado como bandera la misma costumbre de declarar. Y, eso, como decía el inspector: Mi querido Adams… es otro asunto, asunto que NO viene de parte de Dios.   Señor: Danos un hon...

En Cristo NO es lo mismo reVelaciòn que reBelaciòn.

    Mucho se habla en el nombre de Cristo, y, como lo explicara un predicador internacional en varias ocasiones: “Cuando alguien quiere imponer su voluntad, su opinión, o su decisión, simplemente dice: El Señor me dijo y punto”. Bajo èsta premisa entramos a considerar que no es lo mismo decir que Cristo nos ha dado una reVelaciòn (una manifestación o descubrimiento de algo), como lo hizo con el apóstol Juan en Apocalipsis hace 1900 años; a, tener una reBelaciòn (hacer algo en contra de lo dispuesto, o negarse a hacer algo correcto). ¿A què nos referimos?, pues por “ejemplo” al hecho que existen muchos lìderes que “decretan, proclaman y declaran” en sus oraciones, cuando la escritura es muy clara que el único que “decreta, proclama o declara” es Dios, pues “todo eso” únicamente lo hace la autoridad competente en la materia (Deuteronomio 4:44-45). Y, si Dios, por “ejemplo”, ha decidido que una familia pase angustias económicas o de salud, ¿Quièn es el líder para decretar que...

Tantos males… son señales.

    Muchas personas se preguntan constantemente ¿Por què Dios permite tanto mal? ¿Por què Dios no hace nada para evitarlo o detenerlo? Tenemos què entender las palabras de Cristo al respecto. “Porque es necesario que todo esto acontezca” (Mateo 24:6). ¿Què es lo necesario que debe o deberìa acontecer? Veamos: “Oirèis de guerras y rumores de guerras… pero aún no es el fin” (mismo verso). Y, “se levantarà nacìon conta nación, reino contra reino, y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares… Y esto será principio de dolores” (Mateo 24:7-8). Tenemos que tratar de entender que todos estos males que están sucediendo sobre la tierra, son “juicios” sobre la misma para quienes conforman el mundo, pero son “señales” para quienes luchamos por conformar la verdadera iglesia del Señor. ¿Señales de què? De su muy pronta venida (Mateo 24:30). Y, lejos de entrar en temor, debemos “regocijarnos o estar alegres”, pues viene por SU pueblo (Lucas 21:28).   Señor: Dan...

El “espectáculo” debe continuar.

¿No sería que Jehovà había hablado tanto sin ser escuchado? ¿No sería hartazgo de parte de Jehovà? ¿Aprenderìamos la lección?  Cuando la gloria de Jehovà está en un asunto, allí se llena de resplandor (Ezequiel 10:4). Pero, cuando Jehovà se cansa, se harta de algo o de alguien, entonces retira su gloria y el resplandor se pierde. Por muchos siglos después de la venida de Cristo, la iglesia ha estado tomando malos caminos, Jehovà nos ha hablado a los humanos por varias vìas, pero Su clamor ha sido desechado (Hebreos 11:1). ¿No será entonces que fue el mismo Jehovà quien cerrò las iglesias por casi 18 o 20 meses (quitando su gloria) con el supuesto motivo de la pandemia, para que reflexionáramos y enderezàramos el camino? Y, tristemente se volvieron a abrir… para seguir haciendo los mismos “hábitos” y las mismas “costumbres” buscando bienestar material y no espiritual. En verdad creemos oportunas las palabras del mismo Cristo: “Necio, èsta noche vendrán a pedir tu alma… y lo que ha...

¿Una iglesia prostituta?

  Prostituciòn: “Actividad u ocupación de entregar el cuerpo por dinero”.   Prostituta: Persona (hombre o mujer) que ejerce la prostituciòn. Son palabras muy duras y un tema muy delicado, además de ser un tabù por siglos. Pero, ¿Por què Dios habla de su pueblo y de su iglesia en estos términos tan despectivos? (Ezequiel 16:16,22,26,28,29 y 33). Veamos, parafraseado:” Te saquè de la tierra del amorreo, lugar de mal y de idolatrìa, te amè y te di un lugar especial, pero tú vendiste tu cuerpo por dinero a Egipto (el mundo), prostituyéndote… a las rameras les pagan por su amor… pero tú pagaste por los tuyos”. Hoy, la situación no ha cambiado. De la misma manera que una persona vende su cuerpo por dinero para comer de ello, así está exactamente la mayoría de congregaciones que “dicen” ser creyentes. ¿Cuàl será la “consecuencia” para esas congregaciones? El mismo que fue hace siglos para el pueblo Israelita: “Nunca más abriràs la boca por tu vergüenza” (Ezequiel 16:63). Sin emba...

Jehovà es quien lo permite.

    Un terremoto de gran magnitud arrasa una ciudad; una inundación deja miles de personas sin techo y millones de dólares en destrucción; un tornado se lleva consigo a un condado; un incendio forestal consume millones de hectáreas de bosque, etc. ¡Esos son los titulares de algunos diarios del mundo cada día!. La pregunta que muchos nos hemos hecho alguna vez es: ¿Por què Dios permite estos males? La respuesta nos la diò el mismo Dios desde hace miles de años, lo que sucede es que no nos molestamos en buscar las respuestas en su palabra, en su libro, en su memorial, sino las buscamos en las palabras del hombre, en la opinión del hombre, en las memorias del hombre. El libro de Amòs, escrito hace cerca de 2,700 años nos dice: “¿Habrà algún mal en la ciudad, el cual Jehovà no haya hecho?. La respuesta obligada es: “Porque los hombres NO sabemos hacer lo recto delante de sus ojos” (Amòs 3:10). Casi en la mayoría de ocasiones que ocurre un hecho siniestro es porque Dios nos est...

La causa: las abominaciones.

  Eran los tiempos del profeta Ezequiel, 700 años antes de Cristo. El pueblo de Israel se olvida de su Dios y hace abominaciones, el resultado: ¡Juicio sobre la nación! (Ezequiel 8:17-18). Dios Padre le dice al profeta que enviarà “verdugos” a la ciudad, que marquen a quienes están orando, gimiendo y clamando a causa de las abominaciones que están sucediendo (Ezequiel 9:1-4). A los otros, le expresa: ¡Matadlos, y no tengáis misericordia! (verso 5). Hoy en día la corrupción, la inmoralidad, la abominación de negar a Dios hasta con leyes gubernamentales, están a punto de traer sobre la tierra entera a los verdugos. Algunos son incrédulos ante èsta posibilidad; otros lo niegan diciendo que siempre ha sido así; pero los menos, están conscientes que el tiempo se acaba para èsta generación. Son muchas las señales que Dios nos está enviando y que estaban profetizadas, pero la necedad en el corazón del hombre no le permite verlas (Juan 3:6). Que el Señor tenga misericordia de nosotros, y...

Yendo en contra de la voluntad de Dios.

  Hubo un día de “gran angustia” sobre la vida de Cristo, y El orò así: “Padre, no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lucas 22:42). Es bien curioso que nosotros los que nos llamamos cristianos, y, que nos decimos llamar así porque seguimos a Cristo, y se supone que hacemos lo que él hacìa, en tiempos de “relativa angustia” lo que queremos es que Dios haga nuestra voluntad y no la suya. Hacemos planes y los ponemos en las manos del Señor, pero a espaldas y creyendo que “nadie” se da cuenta, hacemos TODO lo posible para que “de casualidad o coincidencia” suceda lo que nosotros queremos que suceda. ¡Tarde o temprano, esos planes seudo-divinos siempre salen mal! No podemos meter nuestras manos en un asunto que decimos hemos puesto en manos de Dios, y luego, si sale agradable decir que Dios así lo dispuso, o, por el contrario, si sale mal, preguntarnos por què Dios nos abandona o permite que nos sucedan situaciones contrarias.   Eso ir en contra de su voluntad, y es auto engaño y...