Cuarenta años de culpa

 


 

La narración nos dice: “En aquellos días, viò Moisès que un egipcio maltrataba a uno de los suyos, y lo matò” (Éxodo 2:11-12). La historia inicia cuando Moisès se entera que no es un egipcio sino un judío, y empieza a tener amor por aquèl pueblo al cuál su padre adoptivo, el faraón, tanto sacrificaba. Así, cuando ve que un egipcio lastima a uno de los suyos, entonces lo mata y huye. Esa huida y esa culpa de Moisès dura 40 años en el desierto (Hechos 7:23 y Éxodo 7:7). El punto o la lección que podemos aprender es la siguiente: La culpa nos puede hacer retrasar muchas actividades en nuestra vida, y por mucho tiempo. Dios nos ha llamado a libertad (Juan 8:36), pero, el enemigo nos hace creer que cuando fallamos, entonces Dios ya no quiere ni saber de nosotros… y lo peor es que le creemos al enemigo más que a Dios. Dios como el excelente buen Padre que es, siempre está presto a escucharnos y a recibirnos (Juan 6:37).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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