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Mostrando las entradas de marzo, 2024

El origen de todo (Parte final)

    Como vemos, en Rut, había motivos suficientes para no ser parte no solamente de la ciudadanía judía ni mucho menos de la genealogìa del Mesìas. Pero, Dios en su inmensa misericordia, también nos da en Rut un ejemplo de cómo los NO elegidos podemos llegar a serlo. Rut, al haberse casado con uno de los hijos de Elimelec que sì era judío (Belen, Rut 1:1), automáticamente, entraba a ser parte del pueblo elegido. Eso es lo que nos sucede con Cristo, cuando lo aceptamos a él en nuestro corazón y en nuestras vidas (Juan 3:3 y Romanos 8:15). El apóstol Pablo, inspirado por el Espìritu Santo nos lo comprueba en el Nuevo Testamento: “Ya no hay judío ni griego (gentil); no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gàlatas 3:26-29). Sì, la historia de Rut no está en las pàginas de la biblia para llenar un espacio, sino para darnos un testimonio del plan de Dios para el hombre y para la eternidad (Juan 3:16-19). Meditemos  ...

El origen de todo (Parte uno).

  Acostumbramos analizar ligeramente las situaciones sin ponernos a pensar el trasfondo de las tales. Vemos con tanta ligereza la vida de Noemì, Rut y Orfa por ejemplo, pero nos olvidamos de las raíces. Todos conocemos la vida de Noemì y su nuera Rut, cómo se acercaron de nuevo a la tierra de su esposo y suegro, Elimelec para buscar a un pariente cercano que las redimiera (Rut 2:1). Pero, ¿recordamos el trasfondo de la historia?. Veamos: Sodoma y Gomorra son destruidas debido al grado de corrupción e inmoralidad alcanzados (Gènesis 18:17-21). Siguiendo la historia vemos cómo Lot es rescatado por ángeles para no ser alcanzado en la destrucción (Gènesis 19:15-16). Y, cómo, sus hijas al verse sin la posibilidad de una descendencia por falta de marido, emborrachan a Lot, y se dejan embarazar de él (Gènesis 19:31-32). Ambas conciben del padre y de ellas nacen dos naciones: Moabitas y Amonitas. De èsta última, la hija menor de Lot, es la ascendencia de Rut. Que dicho sea de paso, porqu...

Y Abraham… volvió a su lugar.

  Nos narra el libro de Gènesis en el capítulo 18 los momentos previos a la destrucción de Sodoma, Gomorra y las otras 3 ciudades de la llanura (Admà, Zebollin y Zoar, Gènesis 14:2). En donde Abraham se acerca a Dios para interceder por la NO destrucción de dichas ciudades, sin embargo, no lo logra, no por falta de amor de Dios; no por falta de fe de Abraham, sino por la poca intención del corazón de las personas en dichas ciudades (ver todo Gènesis 18). Pero en lo que nos queremos enfocarnos hoy, es en lo que sucedió luego del diálogo que ambos tuvieron en la intimidad: “Y Jehovà se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar” (Gènesis 18:33). ¿Cuàntos de nosotros, hoy, si tuviéramos un diálogo tan ìntimo y profundo con Dios, volveríamos a nuestro lugar?   Es muy razonable que Dios no nos hable tan claramente como hablò con nuestro padre Abraham, pues seguramente perderíamos la compostura y nos llenaríamos la boca de vanidad. Dios NO esconde su r...

El ladròn no avisa… sorprende.

    Cristo dijo: “El ladròn no viene sino para hurtar, matar y destruir” (Juan 10:10). En otra ocasión también dijo: “Si el padre de familia supiera a què hora viene el ladròn, velarìa” (Mateo 24:43). Últimamente en todo el mundo se está sabiendo de entidades que están estafando a sus propios clientes, y lo hacen en horas de la madrugada cuando èstos duermen. Han robado cantidades significativas de dinero haciendo mucho daño, al punto que han dejado a jubilados sin su pensión; enfermos sin poder adquirir sus medicinas; personas mayores sin recursos, y ya en edad de no poder adquirir un empleo, a tal extremo que han habido suicidios. ¿A què se dedicaron esas entidades con esos hechos?   A hurtar, matar y destruir. ¿A què hora lo hicieron? Cuando sus clientes dormían. Quizàs, ahora, con estos ejemplos, entendemos mejor que satanàs está dispuesto a utilizar todo recurso que tenga a mano para hurtarnos hasta la fe en Dios, porque él es un ladròn que no avisa… sino sorpren...

Después del valle viene el milagro.

    Todos queremos sentirnos dignos de ver o recibir un milagro, sobre todo, cuando estamos en una necesidad o una angustia. En ocasiones hasta exigimos ese milagro. La mejor prueba de ello es que cuando estamos pasando una pena le preguntamos al Señor ¿Por què? en lugar de preguntarle ¿Para què? En las escrituras vemos a personajes que hoy nos son presentados como grandes ejemplos de fè, que fallaron también en la prueba, veamos: “Job le pregunta a Dios ¿Por què no morì en el vientre? (Job 3:11). “Basta ya, oh Jehovà, quítame la vida” dijo el profeta Elìas cuando la aflicción lo cubriò bajo la persecución de Jezabel (1ª Reyes 19:4). Si, todos en algún momento de la vida le pedimos a Dios que mejor estuvièramos muertos. No debemos sentirnos mal, pues como vemos, algunos de los grandes hombres de fè, también se lo pidieron a Dios en algún momento. Debièramos entender que después del valle, de ese momento de angustia es cuando viene el milagro… es más, sin ese valle de angus...

Para que abunde… hay que partirlo.

  La multitud no solamente le seguía sino se agolpaba con tal de estar cerca y no perder nada de lo que Aquèl hombre que hacìa milagros y cosas maravillosas como ningún líder religioso de la época lo hacìa. Cuando al fin lo alcanzan, Aquèl hombre se ve en la necesidad de sentarlos en un monte y empezar a enseñarles, NO la ley de Moisès sino las Buenas Nuevas de salvación del evangelio (Mateo capítulos 5,6 y 7). Y, así, permanecieron por suficiente tiempo como para que les diera hambre, hasta que, los discìpulos se dan cuenta que las gentes empiezan a desfallecer (Marcos 6:36). Es ese el momento cuando Cristo pregunta: ¿Cuàntos panes tenèis? (Marcos 6:38). Sì, estamos hablando de la famosa escena en donde los panes y los peces son multiplicados (Marcos 6:41). Un punto importante, el momento en que eso sucede Cristo no solamente ora, sino levanta el pan y lo PARTE, es allí, cuando la abundancia llega. ¿El Señor nos ha dado recursos? ¿Tenemos más de lo que necesitamos? ¿Conocemos pe...

El peligro del silencio de Dios.

    El pueblo de Israel es llevado como esclavo a Egipto según la profecìa que Dios Padre le había dado a nuestro padre de la fe, Abraham (Gènesis 15:13). Y, como lo vemos en la historia, pasaron 400 años sin que Dios hablara al pueblo sino hasta que apareció en escena Moisès, y cuando Dios hablò el pueblo tuvo miedo de morir (Éxodo 33:1-23). Pasaron siglos y el pueblo fue otra vez sojuzgado, èsta vez por el imperio babilònico, luego de su regreso a su tierra, nos dice la historia que del profeta Malaquìas al libro de Mateo cuando aparece Juan el Bautista, pasaron otra vez 400 años de silencio. Y, ¿què sucede luego de 4 siglos de silencio? Aparece un hombre que NO se criò en sinagoga alguna; que no asistió a estudios con los religiosos; pero que adoraba en espíritu y verdad al único Dios, más bien disfrazado que vestido (con pieles de camello, Mateo 3:4), y que era el ÙNICO que decía lo que los religiosos no decían: ¡Arrepìentanse!, y, que hacìa lo que ningún religioso hac...

Esos breves momentos eternos de estorbo.

  La mujer quería acercarse al hombre que le decían hacìa maravillas, estaba tan cerca de ella y tan lejos al mismo tiempo porque la multitud no la dejaba acercarse, y todo debido a su condición de insalubridad e impureza, que según la Ley le otorgaba por estar sangrando desde ya hacìa 12 años. Esos breves momentos que se le hacían eternos porque si no tocaba el borde de su manto al menos… quizás la última esperanza se le alejaba para siempre (Lucas 8:43). El mismo día, y, al mismo tiempo, otra ironìa de la vida sucedìa. El hombre que sanaba estaba pasando por enfrente de ella, porque Jairo, un principal de la Sinagoga, había ido a pedirle que por favor fuera a su casa, pues su hija se debatìa entre la vida y la muerte (Lucas 8:41). ¿Nos hemos imaginado la angustia de Jairo también, al ver que por sanar a una mujer que él ni conocía, y que se aprovechaba de su labor de ir a buscar al sanador, esos breves momentos que se perdían se hacían eternos porque su hija podría morir? Y de ...

Hasta en la muerte NO siguió las normas humanas.

    La tarde estaba en tinieblas, un espíritu de tristeza y decepción brotaba en el ambiente, tristeza para los observadores, decepción para sus seguidores (Mateo 27:45-63). Pues el Cristo que según todo el pueblo había llegado para liberarlos, yacìa sangrante y desfigurado pendiendo de una cruz cual criminal fuese al igual que los dos sujetos a sus costados (Juan 19 completo). Aquèl gran predicador de las buenas nuevas (Lucas 4:18); Aquèl que había hecho milagros que ningún religioso había podido realizar (Marcos 11:28-30); Aquèl que llegó a ganarse los corazones de cercanos y lejanos (Lucas 11:27); Aquèl que durante tres años y medio NO había respetado las normas establecidas por los hombres, como: Lavarse las manos antes de comer; evitar sentarse a la mesa con gentiles y publicanos; irrespetar el sábado para extender su mano de ayuda a los necesitados (Marcos 2:16); y hasta proclamarse como el Hijo de Dios (Juan:41-26). Ese mismo, en el día de su muerte gritò: ¡Consumad...

Sin embargo… muchos dependieron de éllos.

  Seiscientos mil hombres sin contar mujeres y niños, tuvieron que depositar sus vidas por un cálido y desconocido desierto en manos de un hombre conocido por haber asesinado a uno de sus hermanos, estamos hablando de Moisès y los israelitas (Éxodo 12:37). Un pueblo entero (Israel) tuvo que confiar sus vidas en muchas batallas a un adùltero, asesino, conspirador, violador, mentiroso e irresponsable rey David (2ª de Samuel 12 1.25). Cristo, pone sobre los hombros de un asesino insaciable las almas de nosotros los gentiles, Pablo (Hechos 9:1). Hoy, a muchos de los que nos burlamos; que ignoramos porque no se congregan en ningún lugar; que vemos como pesimistas y negativos porque dicen lo que está profetizado; que vemos como poca cosa ya sea por el pasado que han tenido, o, por algún error del presente cercano, y de los cuales no logramos entender que, guardando las distancias por supuesto, tienen el papel de llevarnos por el desierto y a muchas batallas, y sobre todo, traernos un e...

Los preparativos.

    Faltaban 12 meses para los 15 años de la niña, pero los preparativos se estaban realizando: Que el lugar de la reunión; que el vestido de la niña y los de la familia; que la comida que se iba a compartir; a quienes se iba a invitar; cómo se iban a distribuir la entrega de las invitaciones, etc. Por esas razones, los preparativos, aunque fuera solamente para 100 personas la reunión debían hacerse con tiempo 12 meses, un año completo antes. Ahora bien, ya nos pusimos a pensar que Cristo ofreció a SU pueblo (no a las Iglesias ni a las congregaciones, mucho menos al mundo… sino a SU pueblo). Aquèl que se levanta para estar con él; que hace todo lo que tiene que hacer con él, por él y para èl; que se acuesta pensando en él; aquellos que tengan la dicha de vestirse de lino fino soportando la gran tribulación una CENA DE BODAS (Apocalipsis 7:14: 19:8 y 19:9). A esa cena de bodas están invitados miles de miles de millones de personas de la historia humana… ¿ENTENDEMOS AHORA EL...

Esa maldita noche… de tormento.

  Un día antes se frotaba las manos pensando que pronto tendría un dinero fácil; hacìa planes acerca de que lo que había soñado hacer lo haría muy pronto porque al fin tendría los recursos. ¡Què fácil iba ser ganarse el salario de 30 dìas en un momento! ¡Con ese dinero podría comprar 30 esclavos y hacer su propia empresa y nunca más pasar angustias econòmicas!   Sì, eso pasaba por la mente de Judas un día antes de entregar a su Señor por dinero (Mateo 26:14-16). Pero, como la forma de ganàrselo no era la adecuada, ¿Se imagina usted la noche que pasó retorciéndose en su cama ese pobre hombre cuando razonò lo que había hecho?   Es muy posible que nadie JAMÀS haya pasado una noche de tormento tan maldita como la que pasó Judas. Veamos el resultado: “Viendo lo que le estaban haciendo a su maestro, se arrepintió y hasta devolvió o renuncio a su paga queriendo solventar su pecado, pero la pena era tan grande que mejor fue y se quitò la vida (Mateo 27:5). ¿Cuál es nuestra lecc...

Sobrevaluado

  Dìcese de algo cuyo valor es menor al que fue declarado. Pues bien, las escrituras nos mencionan no cosas sino personas que se sentían “sobrevaluadas” cuando el Hijo de Dios estuvo sobre la faz de la tierra. Veamos: Cristo avergüenza a quienes le querìan avergonzar cuando le llevan a una mujer encontrada (vigilada) en adulterio, pues en lugar de condenarla la perdona (Juan 8:1-11). Esto molesta a los religiosos hipócritas, quienes cuestionan a Cristo que con què autoridad hace lo que hace. Además, se excusan con el hecho de que “ellos” son la verdad pura, la esencia del conocimiento y la realeza religiosa al llamarse “Hijos de Abraham” (Juan 8:39). Hoy, es increíble la cantidad de “religiosos” que se creen la esencia de la santidad, la nobleza del evangelio, y censuran, a quienes no los seguimos, no los buscamos, o decimos las verdades del evangelio que ellos NO dicen porque sus motivos ocultos y egoístas les harían perder el verdadero sentido (oculto, repetimos) del que ellos ...

Unas muy buenas preguntas (Parte final).

  Conclusión: Otro punto importante para quienes están “obsesionados” con las congregaciones, después de la destrucción del templo en el año 70 por Tito, el emperador Romano, NADIE pudo congregarse en una sinagoga, por dos razones: La primera, porque fueron totalmente destruidas. Y la segunda, porque todo aquèl que confesara a Cristo o la Ley de Moisès fue perseguido hasta la muerte o fue expulsado de territorio Judìo. Los creyentes pasaron desde el año 70 hasta el 325 con Constantino sin poder congregarse en una sinagoga, a no ser en casas particulares, cuevas o catacumbas. Preguntamos: ¿Si en el tiempo profetizado de la Gran Tribulaciòn, habrá una persecuciòn como NUNCA la ha habido (incluida la del año 70, Marcos 13:19 y especialmente Daniel 12:1), preguntamos: ¿Quién será el líder insensato que siga pregonando que todo aquèl que NO asista o sea miembro de una congregación ESTÀ ELIMINADO, si ellos mismos con una simple PANDEMIA dejaron de llegar?.   Meditemos: MIRAD Q...

Unas muy buenas preguntas (Parte tres)

  Jesús encontró a Marìa Magdalena en la vivienda privada de un fariseo llamado Simòn (Lucas 7:36-42 y 8:1-2). Jesús encontró a Zaqueo en una calle de Jericò (Lucas 19:1-5). Jesús encontró a Pedro, Andrès, Juan, Jacobo, Mateo y Natanael en las calles y en la orilla del mar de Galilea según palabras del mismo apóstol Juan (Juan 1:40-45). Jesús conversò con Nicodemo en un lugar “secreto y de noche” para no ser descubiertos por los demás “religiosos” (Juan 3:1-2). Elìas no miraba ni conocía a los siete mil que estaban consagrados como él, porque NO estaban en la sinagoga ni en el templo (congregación). Cristo, NO entró a ninguna sinagoga (congregación) para quedarse sino más bien para SACAR a los suyos (Juan 10:3). Juan el Bautista se preparò en el desierto (Juan 3:3). Y, por último y no menos importante: Cristo ya resucitado y purificado NO entró JAMÀS en 40 dìas a una sinagoga, ni siquiera fue al templo (congregación). Todas sus reuniones con sus amados fueron en el aposento alto ...

Unas muy buenas preguntas (Parte dos)

  Seguimos preguntando: ¿En què sinagoga o parte del templo (congregación) estaban los siete mil como él, que Elìas no pudo alcanzar a ver cuando en su desdicha confrontò a Dios? (1ª Reyes 19:18). ¿A cuál sinagoga (congregación) entró Cristo para quedarse predicando por tres años y medio en su primera venida? (Juan 10:10). Es más, ¿Cristo ya resucitado y purificado, a cuál sinagoga (congregación) asistió durante los últimos 40 dìas de su estadía en èste mundo?   (Juan 20:17 y Hechos 1:3). ¿A cuàntas ovejas nos dice la escritura por medio del apóstol más cercano y amado del Señor, que Cristo METIO a la sinagoga (congregación)? (Juan 10:3). Recordemos en èste punto, algo MUY importante que Cristo nos dejó como la PRIMERA SEÑAL del tiempo del fin: ¡Mirad que NADIE os engañe! ¿Entendemos el significado de NADIE? Aunque suene grotesco, ese nadie también incluía a la sinagoga (congregación). Y si a este punto alguien cree que esto es la herejìa más grande escuchada, preguntamos: ¿...

Unas muy buenas preguntas. (Parte uno).

    No son pocas las personas, especialmente lìderes, que piensan y predican que si alguien no se congrega “está mal”, “está perdido”, “no puede tener revelaciones porque no tiene cobertura”, etc. Hace dos mil años el “sistema religioso” operaba de la misma forma que hoy opera, (si no estas en una congregación, antes sinagoga, estàs fuera), si no, veamos lo que los “lìderes religiosos” dicen del mismísimo Hijo de Dios y en un tono MUY despectivo: “De dónde sacò ESTE su sabiduría” (Mateo 13:54), lo descalificaron de entrada solamente porque NO se congregaba con ellos. Sin ànimo de confrontación sino más bien como instructivo, preguntamos: ¿En què sinagoga (congregación) encontró Jesús a Marìa Magdalena? ¿En què sinagoga (congregaciòn) encontró Jesús a Zaqueo? ¿En què sinagoga (congregación) encontró Jesús a Pedro, Andrès, Juan, Jacobo, Mateo, Natanael? ¿En què sinagoga (congregación) conversò Jesús con Nicodemo?   ¿En què sinagoga (congregación) se preparò Juan el Baut...

Y entonces apareció Su mano.

    ¡Cuàntas veces estamos tan solos, tan angustiados, incluso tan asustados por los acontecimientos que nos llegan a la vida, con o sin causa propia, que sentimos como el apóstol Pedro cuando caminò sobre las aguas pero que al final se estaba hundiendo. Hasta que, apareció la mano de nuestro Señor Jesucristo y le salvò (Mateo 14:28). Sì, tenemos que sentir muchas veces ese temor del viento soplándonos fuerte y tratando de hundirnos para que clamemos ¡Señor, sálvame!. Y podemos estar seguros què al igual que con el apóstol, el Señor estarà allí para extender su mano y salvarnos. Sì, es en los momentos de angustia cuando es más propicio que aparezca la mano de nuestro Salvador. Pero esto, hay que vivirlo para poderlo entender y apreciar.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Tan sòlo lo que vemos es manà.

    En el libro de Nùmeros capítulo 11 y verso 6 leemos: “Y ahora, nuestra alma se seca (muere) pues nada sino tan sólo manà vemos”. El pueblo de Israel era esclavo en Egipto ya por 400 años. El Señor viene y les manda a Moisès a liberarlos de trabajos infrahumanos. Los destina a ser un pueblo especial entre las naciones, pero ellos tan sólo ven el cálido desierto y su día de hoy. ¡Cuantos de nosotros hemos sido sacados del pecado, de la enfermedad, de las limitaciones, y algunos hasta del oprobio y el hambre, de los barrios para ser llevados a zonas residenciales… y tan sólo lo que vemos es manà! No nos conformamos con todo lo que Dios nos ha dado, sino queremos más. Creemos que merecemos más. Le exigimos más con una falsa humidad de… ¿Què voy a hacer; què será de mì; si pasa o deja de pasar tal cosa?. El relato nos lleva a un final triste… ¡La queja! (pues eso fue ni más ni menos lo que hizo el pueblo de Israel),   lo   llevó a la destrucción de uno de los extr...