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Mostrando las entradas de agosto, 2024

Ese muerto que llevamos en la conciencia.

    “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Palabras que Cristo respondió cuando los “maestros de la ley y los religiosos” le presentaron a una mujer tomada en adulterio (Juan 8:1-7). No sè si para todos es tan visible como para nosotros, pero es tan evidente en las escrituras que Cristo “generalmente” sus exabruptos los tuvo con los “caciques y religiosos” NO con el pueblo, y esto, no de vez en cuando sino durante TODO su ministerio. Pero volviendo al punto medular. Por fuera todos o casi todos nos vemos bien bañaditos, bien arregladitos, bien presentables, pero, por dentro: “Todos llevamos un muerto en la conciencia” como dijo un predicador de jóvenes. Fue por eso, que cuando los religiosos esperaban una respuesta de Cristo para poder acusarlo en contra de Roma o de la Ley de Moisès, TODOS reflexionaron en la expresión de Cristo: “El que esté libre de pecado, tire la primera piedra”, y, “casualmente” los primeros en retirarse fueron los más viejos. Bien...

Y murió Josè, sus hermanos, y toda aquella generación.

    Hemos visto durante nuestra caminata cristiana a personas, familias e imperios destruirse entre ellos por el afán a las riquezas; a los bienes de los ancestros; y a la ambición de tener más, de poseer más. Cristo dijo: “De què le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde su alma” (Mateo 16:26). Salomòn escribió: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2). Estudiando las escrituras vemos hombres de Dios a los cuales les diò muchas riquezas: Abraham fue uno de ellos, pero cuando murió dejó todo (Gènesis 25:5). Josè, su nieto, no fue la excepción, y nos dice la historia que murió él, sus hermanos, y toda esa generación y ninguno se llevó nada (Éxodo 1:6). Nosotros estamos en las mismas condiciones, quizás hoy tenemos un auto moderno, una casa muy còmoda, un terreno muy productivo, una cuenta de banco abundante, etc. Pero TODO se quedarà el día que nos toque partir… TODO. Por ello, como decía la abuela: “Si estiramos la mano que sea para compartir no para pe...