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Mostrando las entradas de octubre, 2022

Entenebrecimiento del corazòn.

    Cuando leemos en el libro de Romanos (1:19) como el apóstol Pablo les explica a los creyentes que allí vivìan, la forma en la cuàl Dios se ha manifestado desde el principio de los tiempos en la creación misma, pero el hombre por necedad no le sigue, y nos explica también què, la falta de gratitud es la causa por la cuál nos ha entenebrecido u oscurecido el corazón, creemos que ese entenebrecimiento u oscuridad solamente se refiere a su conocimiento. Pero, la historia del hombre nos ha hecho ver otras lecciones, como la justificación. Los seres humanos nos hemos acostumbrado ya a no decir toda la verdad si la parte que callamos nos conviene o nos puede cerrar la puerta a lo que queremos hacer u obtener. Volviendo al verso del libro de Romanos, podemos ver què si fuéramos más agradecidos no trataríamos de engañar a Dios, al pròjimo ni a nosotros mismos callando algo o diciendo sólo lo que nos conviene. Eso también es entenebrecimiento de corazón. Meditemos.   Se...

Copiando al mejor.

  El ser humano es un ser que ha demostrado ser necio, rebelde y desobediente desde el principio de la humanidad (Gènesis 3:12). Y, en ese sentido, cada vez que ve que a alguien que le va bien en algo simplemente lo copia. Lo mismo nos sucede con lo espiritual, vemos que a alguien le funciona una fórmula para triunfar y lo copiamos. Es tan así el problema, que muchos pupilos tratan de imitar hasta la forma de hablar, de predicar y hasta de moverse de su líder. Dios nos ha llamado a libertad (Juan 8:36), esa libertad la encontramos EN el Señor, no en ningún ser humano. ¡Ese es precisamente el problema que nos aqueja!, que buscamos en el lugar, en el sistema, y en la persona equivocada esa libertad, por ello, llega el momento en el cual terminamos peleando con Dios debido a la frustración y decepción que nos causa el hombre y sus sistemas. Nos han hecho creer que nuestra solución está en la Iglesia, entre cuatro paredes y en quien la dirige, y no en el Dios que debiera manejar es...

El… os guiarà a toda verdad.

    En el evangelio de Juan, capítulo 16 y verso 7, Cristo les dice a los discípulos: “Es NECESARIO” que yo me vaya, porque si no me voy, entonces el Espìritu Santo no puede venir a consolarlos y guiarlos a toda verdad”. Recopilemos, al principio de la humanidad, el hombre guiaba su vida por la voz del Padre (Gènesis 12:1). Pero luego, vino el tiempo en el cuál el hombre había de ser guiado por el Hijo, Cristo, (lo cual vemos en los 4 evangelios). Pero, el mismo Cristo les dice a ellos y a nosotros, que el tiempo de ser guiados por el Espìritu Santo había llegado, por ello tiene él que partir de vuelta. Entonces preguntamos: ¿Quièn y en què momento, dispuso que el hombre debe ser monitoreado y guiado por otro hombre, cuando en los planes eternos de Dios no estaba contemplado? ¿No estamos negando, contradiciendo o desobedeciendo a Dios, al estar tercos en la idea de tener forzosamente a otro humano tan falible como nosotros diciéndonos què hacer y què no hacer, cuando Dios ...

Cuarenta años de culpa

    La narración nos dice: “En aquellos días, viò Moisès que un egipcio maltrataba a uno de los suyos, y lo matò” (Éxodo 2:11-12). La historia inicia cuando Moisès se entera que no es un egipcio sino un judío, y empieza a tener amor por aquèl pueblo al cuál su padre adoptivo, el faraón, tanto sacrificaba. Así, cuando ve que un egipcio lastima a uno de los suyos, entonces lo mata y huye. Esa huida y esa culpa de Moisès dura 40 años en el desierto (Hechos 7:23 y Éxodo 7:7). El punto o la lección que podemos aprender es la siguiente: La culpa nos puede hacer retrasar muchas actividades en nuestra vida, y por mucho tiempo. Dios nos ha llamado a libertad (Juan 8:36), pero, el enemigo nos hace creer que cuando fallamos, entonces Dios ya no quiere ni saber de nosotros… y lo peor es que le creemos al enemigo más que a Dios. Dios como el excelente buen Padre que es, siempre está presto a escucharnos y a recibirnos (Juan 6:37).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Pero… después. (Parte final).

    El punto al que queremos llegar es el siguiente: Estamos viviendo tiempos en los cuales TODAVIA hay abundancia, tanta què, a pesar de las limitaciones, podemos ver en las redes sociales cómo favorecidos y menos favorecidos económicamente, viajamos (según nuestras posibilidades por supuesto) a tomar vacaciones; comemos y bebemos; nos vamos de compras y vendemos; nos casamos y nos damos en casamiento (Mateo 24:39), sin tener en cuenta que los años de las vacas gordas están por terminar. Son pocos los que están guardando, como lo recomendó Josè a faraón, para cuando esos tiempos lleguen más prontamente de lo que nos imaginamos. Quizàs hoy en día no sean “tan” literales como decir 7 y 7 años, pero lo que sì debiéramos entender es que los años buenos… están a su fin, y nosotros NO nos damos por aludidos. Bienaventurado y sabio el que lo pueda entender. Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Pero… después. (Parte uno).

    “El sueño UNO sólo es” dijo Josè a faraón, después de los siete años de las vacas gordas inician los siete años de las vacas flacas, tanto así, què después de la abundancia NADIE se acordarà de ella (Gènesis 41:26-28). “Es innato en el corazón del ser humano el pensar solamente en el presente, o si mucho, en el futuro inmediato (mañana, las próximas 24 horas). Pero no está en el corazón humano (en general, pues hay excepciones) pensar en el futuro a largo plazo. Quienes sì lo hacen, y la vida les concede el tiempo, logran sus metas y sus propósitos como no lo hacen los demás. Pues bien, el punto es què, cuando al hombre (mujer) les va bien económicamente se les olvida que escrito está: “después” de los siete años de las vacas gordas, vinieron “inmediatamente” los siete años de las vacas flacas, y fueron tan flacas que NADIE se acordaba de la abundancia que hubo.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El Espìritu Santo os guiarà a todo verdad.

    Todos los creyentes confesamos tener fe en las palabras de Dios, por ello es que le seguimos, pero, la práctica y la vida real nos muestran que casi todos lo decimos del diente al labio. Su palabra nos dice: “Que cuando somos niños necesitamos de un hayo, de un tutor, de un guía… pero cuando crecemos ya somos herederos en posesiòn (Gàlatas 4:2). Insistimos: dice la escritura que al “crecer” nos convertimos en herederos. El punto es èste: “Somos demasiados los que nunca crecemos y por ello necesitamos un hayo durante 30, 40 ò más años”. Y eso, no debiera de ser porque nos perdemos que tanto el Espìtitu Santo como Dios Padre mismo nos enseñen. Pues la palabra también nos dice: “Yo, personalmente les enseñarè, y escribirè mis leyes en sus corazones… y NO tendrán necesidad de que ningùn hermano enseñe a otro hermano” (Jeremìas 31:1 y 31-34). ¡De cuànto nos perdemos, por no crecer y depender de otro hermano tan necesitado como nosotros! Selah.   Señor: Danos un hon...

Hèroes y villanos. (Parte final).

    Pero, las escrituras también nos mencionan héroes y heroínas. Veamos, en el tiempo de los jueces hubo una mujer llamada Dèbora, quien confrontò a Barac capitán del ejército israelì, porque no tenía valor de combatir contra Sìsara enemigo del pueblo, historia con final que ya todos conocemos (Jueces 4:6-7). Hubo también un hombre pequeño llamado David, quien venciò a Goliat, temido gigante (1ª Samuel 17:26 y 50). Y, por supuesto, el héroe de héroes, nuestro Cristo, quien con su testimonio de vida, muerte y resurrección venciera a satanàs, y nos diera la oportunidad de una vida eterna con el Padre (Juan 3:16-19). En otro sentido, y hablando de nosotros, está en nuestras manos y en nuestras decisiones, el dejar, luego de nuestra partida de èste mundo, el ejemplo de haber sido un héroe o un villano en nuestras hojas de historia.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Hèroes y villanos. (Parte uno).

    La historia de la humanidad está formada por personas que fungieron çomo héroes y otros como villanos. Consideramos héroes a aquellos que hicieron una hazaña que otros no nos atrevimos o no pudimos lograr, y, por el contrario, consideramos villanos a aquellos que, sin remordimiento alguno, se atrevieron a hacer lo que para nosotros es, era y seguirá siendo prohibido. Las escrituras nos muestran personajes de ambos bandos. Desde el principio vemos villanos como Caìn, un asesino (Gènesis 4:8). Como Lamec, descendiente de Caìn, el primer adùltero de la historia (Gènesis 4:19). Herodes, quien envió a asesinar a todos los niños menores de dos años con el objetivo de asegurarse asesinar al Rey de Reyes (Mateo 2:16). Judas, un amante del dinero, tanto así, que fue el hombre que vendió al Cristo (Mateo 26:15). Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Y cuando aún estaba lejos.

    ¡Impactante la paràbola del hijo pròdigo!.   La hemos escuchado tantas y tantas veces y de tan distintos puntos de vista, pero sigue enseñándonos hermosas lecciones. Hoy, analizamos el hecho que cuando el hijo toma la decisión de volver (notemos que fue propia, no inducida), nos dice la palabra què: “Aùn” él estaba lejos de casa pero el padre, no sólo le esperaba sino lo reconoce inmediatamente, y, además, el padre CORRE a recibirle (Lucas 15:20). Què lección de esperanza tuvimos los que no conocíamos a nuestro Padre celestial, y què esperanza tienen quienes no le conocen aún (Romanos 5:8). Además, què hermosa esperanza tenemos los que aún ya conociéndole… pecamos. Pues dice su palabra què: “Mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo “enemigos”, fuimos “reconciliados” con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida (Romanos 5:9-10). No importa què tan lejos este...

Dios siempre está presto.

  Un problema sempiterno para el hombre es la duda que tenemos acerca de si Dios, en su inmenso poder y santidad nos escucharà si le hablamos. El fue muy claro desde el principio de los tiempos, veamos: “Acontecerà, que si oyeres hoy la voz de Dios… YO serè vuestro Dios” (Deuteronomio 28:1). Tratemos de entender, Dios no nos está diciendo que “tal vez”, que “quizás”, que “puede ser” que si escuchamos su voz para obedecerla él analizarà si nos ayuda. El está “afirmando” que, si lo escuchamos y obedecemos… seremos bendecidos y ya. Una prueba palpable es la oración y clamor del rey David en el Salmo 66: “Más, a él clamè y ciertamente me escuchò, y atendiò mi sùplica” (versos 17-19). En otra escritura nos dice: “He aquí, el ojo de Jehovà está sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia… para librar su alma, y para darles vida en tiempo de hambre” (Salmo 33:18-19). ¿Què duda podremos guardar, si él está siempre como Padre amoroso, queriendo presto a abrazarnos? ...

Nada más tòxico que un profeta. (Parte final).

    Cristo nos dijo que cuando el final del tiempo como lo conocemos hoy llegara (no el fin del mundo), habría señales muy claras para que estuviéramos apercibidos (Proverbios 14:16). Lastimosamente, por decir la verdad, Cristo fue considerado una persona “tòxica” y por lo tanto no fue escuchada en toda su magnitud (Marcos 6:2). ¿Còmo iba a ser bien recibida la palabra de Dios en boca de nuestro Señor, si era una palabra que iba en contra de las costumbres, las tradiciones, y los ritos en los que la religiosidad habían convertido la Ley de Dios dada a Moisès en el Sinaì? (Oseas 6:6; Jeremìas 7:6,11). Cristo censurò duramente a los lìderes, y por ello, lejos de ver su error y enmendarlo, vieron a Cristo como una persona “tòxica” y “non grata” (Mateo 15:1-7). ¿Cuàl fuè en estos versos el epíteto que Cristo utilizò en contra de ellos: ¡Hipòcritas!   Por si nos olvidamos, el significado de èsta palabra es: “Una persona que finge”. Y, lastimosamente, tanto en el pasado (...

Nada más tòxico que un profeta. (Parte uno).

    Si escuchamos a los profesionales que se dedican a orientar a la humanidad, notaremos un detalle bien importante que repiten: “Para estar tranquilo: evite pensamientos, situaciones, o mejor aún, personas tòxicas”. Esto ha sido desde siempre, quizás fue por ello què los profetas de Dios nunca o casi nunca fueron escuchados, pues llamamos “toxicidad” la gran mayoría de ocasiones a escuchar “la verdad”, o, a tener que escuchar “lo que no queremos escuchar”. Veamos. Todo el mundo amamos la libertad, eso incluyó al pueblo de Israel antiguo, con razón no escucharon al profeta Jeremìas, quien no solamente profetizò “cautiverio” sino también “destrucción” (Jeremìas 28:14). Y, ¿Què fue lo que sucedió en aquellos tiempos?   A pesar del disgusto de las gentes, por escuchar lo que “no querìan escuchar” por no ser de su agrado… hubo cautiverio y destrucción. Entendamos: El problema no está en que las personas “tòxicas” NO son bien recibidas. El problema está en que decir una...

No importa el tiempo que pase… siempre llega el día. (Parte final)

    Meditàbamos en el año 1900 antes de Cristo, cuando las hijas de Lot lo embriagan y yacen con él, naciendo de ellas Moab y Amòn, dos pueblos que, con el tiempo, reflejarìan el pecado que las hijas habían cometido. Esa consecuencia no llega sino 1300 años después, pues en el libro de Sofonìas vemos que por las “afrentas u ofensas” de los Moabitas; y por los “denuestos o blasfemias” de los Amonitas, los Israelitas son afectados, y Jehovà ofrece destrucción (Sofonìas 2:1-2). Tengamos mucho cuidado, porque cuando pecamos, los castigos no vienen como nos decían antiguamente los religiosos y nuestra madre: “La tierra se va a abrir y te tragarà”; “Del cielo te caerà un rayo”, y nosotros pensábamos que como pecábamos y no sucedía nada “inmediatamente” entonces no sucederìa “nunca”. ¡Mentira del enemigo!. Con el ejemplo de Lot, sus hijas, y los pueblos que de ellas nacieron, podemos entender que no importa el tiempo que pase… siempre el día llegarà. Se dice en política que: “Nue...

No importa el tiempo que pase… siempre llega el día. (Parte uno)

    Tantas veces simplemente los cristianos leemos las escrituras sin meditar acerca de lo que tenemos enfrente. ¿Cuàntas veces hemos leído y leído una porción y no es hasta que el Espìritu Santo nos bendice, dándonos luz, que lo entendemos en alguna medida? Leemos en Gènesis el relato de la vida de Lot, el sobrino del patriarca Abraham. Cómo, por misericordia Dios le salva de la muerte suya y de su familia durante la destrucción de Sodoma y Gomorra (Gènesis 19:24-25). Y, más adelante vemos cómo las hijas, seguramente influenciadas por lo que habían visto y oìdo en ese lugar, entendamos degeneración, corrupción inmoralidad, y encima el padre las ofrece para que cualquier hijo de vecino se acueste con ellas, entonces, preguntamos: ¿Cómo no iban a pensar que acostarse con el padre no era tan malo? (Gènesis 19:8). Así, ya en solitario, las hijas lo embriagan, intiman con él, y se embarazan, naciendo así, dos pueblos: Moab y Amòn (Gènesis 19:37-38). Tomemos en cuanta algo… est...

Todo el tiempo.

    Los seres humanos en general tendemos a irnos por uno de dos caminos, el primero, creer que no “necesitamos” a Dios para salir adelante, o, por el contrario, creer que no “somos” dignos que Dios pose sus ojos y oídos sobre nosotros y nos conceda las peticiones que le hacemos. La palabra nos muestra el camino a seguir, no importando nuestra condición, veamos lo que dice el libro de Romanos, en el capítulo 10 y verso 21: “Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contumaz”. ¿Què nos quiere decir nuestro Padre con esto?   Pues simplemente que él está deseoso que nos acerquemos a él. Muchas personas creemos en algún momento que tenemos que ser santos y limpios para poder acercarnos a Dios, eso es una mentira del enemigo, pues si eso fuera cierto ninguno podríamos ser salvos nunca. Cristo mismo dijo durante su ministerio: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (y nosotros somos esos enfermos), y, por si no entendimos el próximo...

El tiempo se termina.

  Escribiò el sabio Salomòn: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastès 3:1). No importa cuàntos años tenga la persona, por ejemplo: Si es un joven de 30 años que vivirà solamente 40… cada día que pasa está “más” cerca de estar en la presencia de Dios, que un anciano que tiene 70… pero que vivirà hasta los 90. Aún así, lo que sucederà a ambos es que tarde o temprano pasaràn a otra vida, pero, lo que permanecerá son sus obras. Y llega el día en el cuàl todos entramos en al olvido, pero no lo que hicimos o dejamos de hacer recalcò Salomòn (Eclesiastès 9:5). ¿Un ejemplo?   ¿Conoce usted a William Griffith, a Robert Smith, o, a Mary Gavin?   !Casi seguro que NO!. Pues bien, ellos son el tìpico ejemplo del olvido como personas pero no sus obras, porque seguramente usted sì ha oìdo hablar de los “AA”, bueno, pues ellos fueron sus fundadores en 1935. Ellos pasaron y están en el casi olvido, pero su labor sigue haciendo buena obr...

Dos formas de ser zarandeados.

      Existen dos formas de ser zarandeados en la vida, la primera es cuando cometemos nuestros propios errores, como el caso del rey David que por sus adulterios llamò la espada a su propia casa por generaciones (2ª Samuel 12:10). Y la otra, es cuando Dios te elige para ser zaradeado, que fue el caso de Pedro (Lucas 22:31-32). En ambas el Señor estarà con nosotros; en ambas podremos dar nuestros testimonios, pero, el resultado de ese testimonio será completamente distinto. En el primer caso, las gentes y nosotros mismos nos estaremos diciendo: ¡Si tan sólo hubiera hecho las cosas de otra forma! ¡Por què tuve que hacer esto y no lo otro! ¡No debió de haber pasado! ¡Lo pude haber evitado!   Mientras què en el segundo caso, el impacto será mayor tanto para nosotros mismos como para las gentes, pues la fe aumentarà, y seremos prosperados material y espiritualmente (en ese orden, primero fe y luego prosperidad material), Job, acaso es nuestro mayor ejemplo y testimon...