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Mostrando las entradas de agosto, 2022

Era la casa de mi Padre… no cueva de ladrones. (Parte tres).

    En Deuteronio 28, Jehovà es claro al decir que el escuchar su voz y obedecerla implica paz, bendición y prosperidad (verso 1-14). Desde el Pacto del Sinaì hasta la venida de Cristo, no podemos negar que TODOS los que siguieron esas leyes, esas normas fueron bendecidos y prosperados material o espiritualmente o ambas a la vez (Abraham, Isaac, Jacob, David, Job, Isaìas, Elìas, Ezequiel, Jeremìas, David, Salomòn, etc.). Pero quienes no, sufrieron las consecuencias de los versos 15 al 68, lo que vemos en Acab, Herodes, Judas, fariseos, saduceos, ateos, etc.). Ahora bien, por el abuso que cometieron los “labradores de la viña”, que se volvieron “mercaderes” en lugar de “administradores” de la misma, vemos que el Padre los reprendió y les “quitò” el derecho sobre la misma (Ezequiel 34:1-11). Y, sabiendo que el corazón humano NO cambia si NO recibe un toque de Su Espìritu, nos “advierte” por medio del apóstol Pedro en la 2ª epìstola, capítulo 2 y versos 1-3, que nos “cuidem...

Era la casa de mi Padre… no cueva de ladrones. (Parte dos).

    ¿Cuándo diò Jehovà su primer Pacto? Las escrituras nos enseñan que fue a Moisès en el monte Sinaì (Éxodo 3:1 y 12). Dicho Pacto durarìa HASTA la venida del Mesìas (Lucas 16:16 y Romanos 10:4), luego iniciarìa el Nuevo Pacto, el pacto de la Gracia. Volviendo al principio del relato, con respecto a la necedad y la rebeldìa del ser humano, las escrituras nos muestran exageradamente palpable, que a quienes Jehovà había encargado Su primer Pacto, Su pueblo, Su casa… hicieron mal uso de ella, considerándola propia en lugar de considerarse como “administradores” de la misma (Marcos 12:1-9 y Juan 1:11). Prueba: La paràbola de los labradores en donde el “dueño” (Dios Padre); de la “viña” (El pueblo de Israel y hoy la iglesia); le era entregada en administraciòn a los “labradores” (religiosos farisesos y saduceos, hoy en día a los lìderes); y, cuando son mandados “siervos” (profetas); estos son menospreciados y asesinados; luego, cuando es mandado el Hijo (Cristo), también es as...

Era la casa de mi Padre… no cueva de ladrones. (Parte uno).

    Desde el principio de los tiempos se nos muestra que la maldad, la rebeldìa y la desobediencia están arraigados en el corazón humano (Gènesis 3:6). Si alguien conocía èste problema del ser humano era su Creador, por ello, a medio camino de èsta humanidad, envìa a un profeta para explicarnos que el Pacto que había hecho en su nombre y por su nombre con el padre de la nación Hebrea, Abraham, (Gènesis 15:9-18) de dar leyes escritas en tablas, sería cambiado por uno Nuevo.   Solamente que èste, ahora sería escrito en los corazones tiernos de todos aquellos hombres que le siguieran y no en rùsticas tablas de piedra. Así, el profeta Jerremìas nos explica: “En aquèl tiempo, dice Jehovà, yo serè por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán por pueblo” (Jeremìas 31:1), y cierra diciéndonos: “Nuevo Pacto harè con la casa de Israel y con la casa de Judà…No como el Pacto que hice con vuestros padres, porque ellos invalidaron el Pacto… Pero con èste Pacto darè...

La bendición era para Abraham y Sara. (Parte final)

    Ismael (el hijo de Abraham y Agar), recibe “una” bendición, pero no “LA” bendición, que era y es una descendencia divina (Gènesis 16:12). De los hijos de Cetura, se dice poco o casi nada, pues son mencionados más adelante nada más que: Jocsàn engendrò a Seba y a Dedàn (Gènesis 25:3); y que Madian, engendrò a varios hijos, pero nada más se dice de los otros. Casualmente en Gènesis 10:7 se mencionan otra vez los nombres de Seba y Dedàn, pero como nietos de Cus, e hijos de su hijo Raama. Y en Gènesis 10:28 los nombres se vuelven a repetir, pero ahora, como descendientes de Jocsàn. En resumen, hemos de concluir, que la bendición que Dios había dado desde el principio de los tiempos de una “descendencia divina” NO era para los hijos de Cetura, la mujer que Abraham eligió; ni mucho menos para el hijo de Agar, la mujer que otra mujer le diò a Abraham, sino era para Isaac, el hijo que tuvo Sara, la mujer que Dios le diò a Abraham.   Señor: Danos un honesto celo por tu...

La bendición era para Abraham y Sara. (Parte uno)

    La escritura nos dice: “Pero Jehovà, había dicho a Abraham: Yo te bendecirè” (cuando estaba con Sara) (Gènesis 12:1). Por ello, Abraham tomó a Sarai su mujer e inició la travesía (Gènesis 12:5). Sara, era la mujer que “Dios” le había dado a Abraham (Gènesis 11:29-31). Y junto con quien Dios le había “dado la promesa” (Gènesis 13:16). Pero Sara era estéril, por lo que a ojo humano, se veìa difícil el cumplimiento de la misma (Gènesis 11:30). Asi, Sarai decide dar su sierva Agar a su esposo para que durmiera con ella. Luego entonces Agar fue la mujer que “otra mujer” le diò a Abraham (Gènesis 16:2). Por ello, cuando murió Sara, Abraham la lloraba no así a Agar (Gènesis 23:1-2). Y, luego de llorar su luto, fue “Abraham” quien tomó por concubina (no por esposa) a Cetura (Gènesis 25:1). Con Sara, Abraham procreo a Isaac (Gènesis 21:1-3). Con Agar, Abraham procreò a Ismael (Gènesis 16:4 y 11). Y, con Cetura, Abraham tuvo seis hijos: Zimram, Jocsàn, Medàn, Madiàn, Isbac y S...

No están muertos...duermen.

    Cuando alguien deja de existir en èste mundo decimos: Falleciò fulano. Para el ser humano la muerte es el final de todo, al menos eso creemos hasta que entendemos los planes de Dios: “Es necesario que el hombre viva y muera una sola vez, y luego de eso, el juicio” (Romanos 9:27). De Abraham dice Dios: “Y murió Abraham… y fue unido a su pueblo” (Gènesis 25:8). De Jacob dice: “Y cuando terminò de dar mandamientos a sus hijos expirò… y fue reunido con sus padres” (Gènesis 49:33). El rey David en sus postreros días declarò: “Morir, es el camino que llevamos todos” (1ª de Reyes 2:2). Nosotros los creyentes tenemos que entender: “Cuando alguien deja èste mundo, no muere, sino entra a otra dimensión de vida”. Y cuando un hombre o una mujer han amado a Dios con toda su alma y con todo su ser, porque han aceptado la sangre del sacrificio de Cristo como suficiente paga por sus pecados… entonces no muere, simplemente va a casa primero que los demás; se une a su pueblo y se reúne ...

Jehovà es bueno.

    Cuàntas veces hemos oìdo èsta expresión, sobre todo, cuando estamos en situaciones difíciles y alguien nos quiere animar. Y es totalmente verdadera, Jehovà es bueno, fortaleza en el día de la angustia… PERO, el verso bìblico que nos lo declara termina diciéndonos: “y CONOCE a los que en él confiàn” (Nahùm 2:7). Ahora bien, tenemos que entender también que conocer en las escrituras no es un verbo que funcione como nosotros lo conocemos en occidente. Uno conoce al presidente de una nación, porque ha visto su foto pero no lo ha tratado personalmente. Uno conoce a un vecino, y aunque hay cierta relaciòn no conoce sus interioridades, pero, uno si conoce a su pareja porque tiene “intimidad” con ella. ¡Esa es la clase de conocimiento que Dios desea de todos nosotros!   Una intimidad diaria, una intimidad sin secretos, una intimidad de confianza. Sì, Jehovà es bueno y es fortaleza en el día de la angustia, PERO sobre todo, para aquellos que él conoce, la pregunta no es: ¿...

La suciedad y la limpieza.

  A ninguna persona con cierto nivel de educación y buena crianza le gusta vivir entre la suciedad, el desorden y el caos. No es grato tampoco, entrar a una vivienda y sentir malos olores, del baño, de la cocina, por animalitos dentro de casa, o encontrar todo sucio y como en estado de abandono. Espiritualmente nos sucede lo mismo, cuando se está con suciedad y desorden en el alma y el espíritu, la gente no desea estar con nosotros, ni nosotros queremos estar con alguien así. La escritura nos muestra que la limpieza espiritual (literalmente) tiene que ser parte de nuestra vida para agradar a Dios. Los sacerdotes no podían estar sucios delante de Dios porque hasta podían morir físicamente (2ª Crònicas 29:5). Un enfermo de lepra por ejemplo, no podía presentarse con su enfermedad ante los sacerdotes (Levìtico 14:2). Y finalmente el Espìritu de Dios sentencia: “Nada impuro entrarà al reino de los cielos” (Apocalipsis 21:27). Debièramos entender què: Fìsicamente la limpieza y el orde...

Por favor… no en el tiempo de la vejez.

    Todos hemos de ser “probados” para poder llegar a ser “aprobados” delante de los ojos de nuestro Dios (2ª Corintios 10:18 y Romanos 14:18). Hace unos días platicábamos con una persona adulta mayor que siempre ha sido muy trabajadora (sin por ello haberse olvidado de Dios), pero por un accidente quedó muy limitado en sus funciones, ella decía, todos pasamos nuestras pruebas, pero dichosos quienes fueron probados de jóvenes cuando las fuerzas están en su más alto nivel, què duro, acentuaba, es ser probado cuando èstas (las fuerzas) han sido mermadas por el tiempo. El rey David dijo una vez: “Señor, no me deseches, no me olvides en el tiempo de la vejez” (Salmo 71:9). El Sabio Salomòn, hijo del rey David dijo también: “Acuèrdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos (vejez)” (Eclesiastès 12:1). Clamemos de todo corazón que el Señor no se olvide de nosotros en nuestra vejez, cuando el tiempo hace que los dìas sean duros. Selah.  ...

Por algo nos recordaràn.

    Herodes, uno de los gobernantes en el territorio en tiempos de Cristo, llamado también Herodes el Grande, gobernó un tiempo durante la vida física de Cristo, ya que poco tiempo después de dictar sentencia para la muerte de los niños inocentes también el muere (Mateo 2:1,13 y 15). Serà recordado precisamente por la matanza de todos los niños inocentes. Judas, uno de los discìpulos íntimos de Cristo (Mateo 10:4), será recordado toda la vida por ser quien traicionò a Cristo (Mateo 26:15). Pero también hubo una Marìa Magdalena, quien amò a Cristo hasta la muerte y más, y se le menciona siempre precisamente por ese amor puro y fiel hacia el Señor (Mateo 28:1; Marcos 16:1). El día que nos toque partir de èste mundo, preguntamos: ¿Por què seremos recordados, no solamente delante de los hombres sino de Dios?. Luchemos día a día por la santidad, mostrar amor, empatìa y misericordia como lo hizo nuestro ejemplo: Cristo.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Cìrculo o línea recta… nosotros decidimos.

    El pueblo de Israel tuvo épocas en las cuales entró en un “cìrculo” vicioso de pecado, pues pecaba, recibía su castigo, se arrepentía, pedìa perdón y al ser perdonado, luego volvía hacer lo mismo (Nehemìas 1:8-9; Nehemìas 9:2 y Oseas 14:2). Pero, hubo otro tiempo que dejó ese camino para tomar un camino “recto” siguiendo las enseñanzas de su Mesìas (vea los 4 evangelios). En estos últimos tiempos, cuando vemos el cumplimiento de las profecías dichas por Cristo (oiréis guerras y rumores de guerras; naciones que se levantan contra naciones; reinos que se levantan contra reinos; que hay pestes; hambres y terremotos por diferentes lugares, Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21). Tenemos que entender que la religión (no importa cuàl sea èsta) es un “cìrculo vicioso” en donde pecamos, recibimos el castigo, nos arrepentimos, pedimos perdón, somos absueltos… y volvemos a pecar. Mientras que seguir las enseñanzas de Cristo (amar a Dios y al pròjimo), nos hace seguir una línea recta en...

Más vale leproso sabio que sano tonto.

    En un tiempo en el que había hambre en la ciudad de Samaria, cuatro leprosos que vivìan fuera de la ciudad (2ª Reyes 7:3), en una simple conversación que se convirtió en filosófica y salvadora, llegaron a la conclusión que si entraban a la ciudad morirían de hambre, pero, que si se quedaban fuera también morirían, entonces era mejor ir a otra ciudad y confiar en que quizás encontrarìan sustento (2ª Reyes 7:4). Apocalipsis dice: “Porque no eres ni frìo ni caliente, sino tibio te vomitarè de mi boca” (Apocalispsis 3:16). El Señor nos quiere ver hacer algo por calmar el hambre que tenemos, ya sea èsta, espiritual o material. No podemos hincarnos todo el día y orar esperando que la comida llegue, insistimos, sea èsta material o espiritual. El desea que hagamos eso (orar) pero que también trabajemos, ya lo afirmó el apóstol Pablo (2ª. Tesalonicenses 3:10). Es mejor ser leproso sabio que un sano tonto. Dios dijo: “Vivirèis del sudor de tu frente… no del sudor del que tienes ...

Y el rey de Siria sitiò Samaria.

    Una de las historias más crudas de la humanidad, porque fue historia no leyenda ni paràbola, está en el segundo libro de Reyes, capítulo 6 y versos 24-29. Benadad, rey de Siria sitia a la ciudad de Samaria y la hace pasar hambre (versos 24-25), tanta hambre que las madres para calmar esa necesidad de sus familias empiezan a sacrificar a sus hijos para comerlos (tremendo y horrible pero cierto). La lección que podemos recabar de estos versos es que una de las formas más violentas y efectivas de dominar a alguien es por medio del hambre (versos 28-29). Con razón el Cristo nos avisò que en el final de los tiempos habría guerras y rumores de guerras, pestes… y HAMBRES, nótese que lo dijo en PLURAL (Mateo 24;Marcos 13 y Lucas 21). Quizàs es por eso que están siendo provocadas tantas guerras en el mundo, pues la guerra es también lo más efectivo para provocar la limitación o falta de suministro de alimentos y productos bàsicos, y así, dominar y mermar a la población (no esta...

Nuestro eterno cansancio.

    En estos últimos tiempos es muy común escuchar a personas decir que están agotadas, es más, nosotros mismos tenemos días que sentimos que la noche se pasó demasiado rápido y nos levantamos aún cansados. Si algo sabìa nuestro creador era que llegarìan esos tiempos, por ello en el Salmo 55 y verso 22 nos dejó un gran consejo: “Echa sobre Jehovà tu carga, y él te sustentarà”. Què dichosos somos quienes conocemos a ese Dios tan grande y misericordioso, que sabiendo que tenemos un problema, como el cansancio en èste caso, nos da una solución para que podamos superarlo… “Echar sobre él nuestra carga”. Con razón el mismo Cristo dijo tambièn: “Venid a mì, todos los que estèis cansados y agobiados… y YO os harè descansar” (Mateo 11:28). ¡Hagàmoslo! Selah.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Se nos intruyò dicièndonos: En todo lugar.

  El Espìritu Santo NO dijo que necesitamos ir a meternos a un edificio situado en lo más recòndito de una montaña; tampoco necesitamos introducirnos a un bunker a cien metros bajo tierra; ni nos enseñò que si no es a los pies del altar en un servicio religioso no escucharìa una oración. Sus palabras fueron: “Quiero, pues, que los hombres oren en TODO lugar” (1ª Temoteo 2:8). Es curioso cómo las ovejas son convertidas en borregos por intereses mezquinos. Preguntamos: ¿Por què en lugar de exigir a las ovejas ir al templo a orar, no se recalca que en donde se haga, se haga levantando manos santas, se haga sin iras, se haga sin contiendas, y sobre todo sin intereses ocultos o personales que es, lo que termina dicièndonos el Espìritu del Señor en esa porciòn de las escrituras?. Meditemos.                           Señor: Danos un honesto celo por tu casa

La influencia del padre en el hijo.

    Según el el Psicòlogo, periodista y escritor estadounidense Daniel Goleman, el “lazo protector” entre el progenitor y el hijo, permiten a èste último GRAN parte de la maduración para que la infancia se prolongue por muchos años (Inteligencia Emocional, página 30). Ahora bien, nos preguntamos: Si todo ser humano, pues no habla de excepciones, necesita y desea ese lazo, ¿cuál es la razón para que espiritualmente no busquemos a nuestro Padre celestial para que nos proteja? Cuando está probado científica e històricamente que funciona.   Las respuestas pueden ser múltiples quizás: orgullo, autosuficiencia, falta de sumisión, desconocimiento, etc. Pero, según las escrituras, si buscamos la protección de Dios nos irà bien en la vida, pero si no, muchos conflictos entraràn en ella. El libro de Deuteronomio en su capítulo 28 completo nos da el respaldo para poder afirmar lo anterior de ambas posiciones. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa   ...

Siempre son pocos los que entran.

    “Muchos son los llamados… pocos los escogidos”, palabras de Cristo en Mateo 22:14. Veamos: “Y los que salieron de Egipto eran como seis cientos mil hombres, sin contar mujeres y niños” (Éxodo 12:37), pero entraron a la tierra prometida de esa generación solamente dos: Josuè y Caleb (Nùmeros 32:11-12). De todos los fariseos de la época cuando Cristo estuvo vivo, que eran, según el libro de 1ª Crònicas   24:7-18, 24 clases. Solamente Josè de Arimatea (Marcos 15:43) y Nicodemo (Juan 3:1) aceptaron las buenas nuevas del reino. Si a esto le agregamos la profecìa de Amos 5:3 que dice: “El pueblo que salga con mil, volverà con cien; y el que salga con cien volverà con diez”. Y, la que nos habla de un “remanente”: “Sucederà en aquèl día que el remanente de la casa de Dios” (Isaìas 10:20). Entonces: “Tenemos que entender que debemos cuidar nuestras vidas espirituales si queremos entrar al reino de Dios”. Aceptar la sangre de Cristo como suficiente paga por nuestros pecados...

Él nunca nos lleva a ciegas.

    Uno de los grandes dilemas del hombre en general, creyente y no creyente nos referimos, es el hecho de por què Dios nunca nos rebela los sucesos, y creemos que por ello siempre nos toman por sorpresa. Esa es una gran mentira de satanàs, el enemigo de Dios, y por lo tanto, nuestro. Veamos: Dios declara: “Ocultarè yo a Abraham lo que he de hacer” (Gènesis 18:17). El Salmo 103:7 nos enseña que: “Jehovà notificò (comunicar a una persona de forma oficial una conclusión) a Moisès sus caminos”. En Proverbios 22:3 se nos dice: “El avisado (que tiene conocimiento de lo que va a suceder) ve el mal y se aparta o esconde”. Así, vemos que Dios sì está interesado en hablarnos, pero, lo que sucede es que “NO levantamos altares como Abraham, y por lo tanto, no llegamos a ser sus amigos” (Gènesis 26:25 e Isaìas 41:8). “NO caminamos como viendo al invisible como lo hizo Moisès”, sino caminamos por vista (Hebreos 11:27). Y, finalmente, Dios sì nos habla todos los días y a todos, lo que s...

No estaban solos… no estamos solos.

    Cristo recién les ha dicho a sus discípulos que habla por parábolas por directrices del Padre, para que los que NO han de ser salvos NO entiendan y NO se arrepientan, y NO se salven (Marcos 4:11; Mateo 13:14-14 y Lucas 8:10).   La noche de ese día, el Señor les dice a sus discípulos llevadme a la otra orilla del mar de Galilea, y, mientras eso sucede se desata una tormenta. Pero resulta que Cristo dormía mientras èsta acontecìa, los discípulos temerosos le despiertan para que la calme y èsta se detiene (Marcos 4:35-36). ¿Què fue lo que salvò a los discípulos de la tormenta?   Que Cristo estaba con ellos. Nosotros tendremos muchas tormentas en nuestra vida ¿quièn las calmarà y nos salvarà de ellas?   El Cristo de los discípulos, pues “ese” mismo Cristo… ha ofrecido estar con nosotros todos los días de nuestra vida si le aceptamos, seguimos y obedecemos (Mateo 28:20 y Juan 17:15). Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

El filtro vaciìo.

  Debido a las malas calidades de agua que nos son distribuidas por las autoridades correspondientes, nos vimos en la necesidad de comprar un filtro para consumir agua en casa. Sòlo somos dos personas pero compramos un filtro grande, y, aunque se llena cada día al día siguiente hay que volverlo a llenar. ¿A què viene èste ejemplo?   Al hecho que espiritualmente muchas personas creen que una hora de “religiosidad” un día a la semana es suficiente para cubrir sus necesidades espirituales y enfrentar las adversidades que el enemigo nos pone frente siete días a la semana.  Es más, nos sorprende sobremanera, cómo hay lìderes que consideran a una oveja “fiel y ejemplar” por no perderse “esa” hora semanal, aunque durante la semana no se inclinen ante Dios, ni le busquen de ninguna manera (Colosenses 4:2). Una porción de agua solamente nos dura para ese día: ¿Què haremos el resto de la semana si no se llena el filtro, peor aún, si no llenamos nuestro filtro espiritual cada día,...

Toda la vida los religiosos.

    El apóstol Pablo es enviado por Dios a predicar el evangelio de Jesucristo a los gentiles (Hechos 9:15). Efectuando esa labor, se encuentra con un problema debido a los “religiosos” que pretenden imponer normas y reglas de vida que Cristo no impuso. (Hechos 15:5). Así, para evitar más contratiempos sube a Jerusalèn y busca el consejo de quienes son columna de la verdadera iglesia de Jesucristo (en ese momento Jacobo hermano de sangre de Jesús -Mateo 13:55-, y el apòstol Pedro). Y, con base a leyes antiguas establecidas por Dios (Hechos 15:15), Jacobo, inspirado por el Espìtitu Santo (Hechos 15:28), responde: Yo, juzgo que NO SE INQUIETE   A LOS GENTILES (Hechos 15:19). E, inmediatamente dicta SOLAMENTE “4” leyes que los gentiles (personas creyentes en Cristo Jesús pero que NO nacimos judíos ni somos de descendencia judía) deberíamos cumplir para ser salvos. Preguntamos: ¿Si el Espìritu Santo, tercera persona de la Santìsima Trinidad, NO mandò más que 4 leyes a c...

Lo que Cristo nunca hizo.

    ¿Encuentra usted en las escrituras a Cristo levantando la voz para dar una prèdica? (Isaìas 42:2) ¿Lee usted en los evangelios que Cristo alguna vez dijera: ¡Vamos, repita conmigo!? ¿Encuentra usted en alguna parte de las escrituras a Cristo expresar: Vamos, dígale a su vecina… ¿Vemos en las escrituras que Cristo hiciera alguna presentación coreográfica antes o después de compartir un mensaje? Preguntamos: ¿Luego de la partida de Cristo, alguno de los discípulos hizo alguna de todas estas prácticas que el Cristo NO hizo ni instruyò hacer?   En otro sentido, salvo cuando Cristo hablò “específicamente” de compartir con el necesitado (Mateo 25:31-46)) ¿lo encontramos a él compartiendo un mensaje en donde el dinero haya sido “el eterno tema principal” del mensaje?   Si Cristo no lo dijo, si Cristo no lo hizo, si Cristo no lo instituyò, entonces, ¿Por què se hace hoy en dìa?. Es más, ¿Por què aceptamos seguir a alguien que lo hace? Cristo dijo: “Toma tu cruz y síg...