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Mostrando las entradas de abril, 2023

Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte cinco).

  Cristo abre el primer sello y nos dice que veremos un jinete en un caballo blanco con un espíritu que trae paz, pero una paz que comprobamos es “engañosa” puesto que no dura ya que es quitada “inmediatamente” en el segundo sello (Apocalipsis 6:2). Esto podemos corroborarlo también en Mateo 24:5; Marcos 13:6 y Lucas 21:8. En donde Cristo, lo primero que nos advierte es que nos cuidemos en los tiempos del fin, pues vendrà mucho “engaño y muchos engañadores”, al explicarnos que lo que veremos son “falsos” Cristos, los cuales nos ofrecerán “engaño”, que es precisamente esa “falsa paz” del primer sello, esta es ni más ni menos que la aparición del espíritu del anticristo, puesto que se nos dice que son “falsos Cristos”, un espíritu maligno de engaño que respaldarà a una persona que querrà “imitar” lo que Cristo realmente es (Mateo 24:4; Marcos 13:5 y Lucas 21:8).   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte cuatro).

  Todos estos acontecimientos que el apóstol Juan nos está narrando, los recibió de Cristo según el mismo nos lo dice en Apocalipsis 1:1, para que se los haga saber a los “siervos del Señor” (por eso indica SUS siervos), NO a cualquiera que se denomine siervo (mismo verso). Y, comprobamos la veracidad de los hechos por al menos dos razones: Primera: Cristo, es el Hijo de Dios y sabe el plan de su Padre (Juan 1:1-3 y Gènesis 1:1 y 26): Segundo: El Padre se lo mandò mostrar en detalle en el monte de la transfiguración por medio de Moisès y Elìas (Lucas 9:31). Por ello, Cristo se los explicó a los cuatro discípulos (Pedro, Jacobo, Juan y Andrès, vea Marcos 13:3), quienes posteriormente se los narraron a Mateo, Marcos y Lucas quienes NO estuvieron en el monte de la transfiguración (Mateo 17:1), NI en el momento cuando salieron del templo (Marcos 13:3). Fue por èsta razón por la cual pudieron transmitirlo a nosotros en sus respectivos evangelios. Volviendo al tema, Cristo se dispone...

Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte tres).

  Bajo las premisas anteriores, ahora podemos iniciar a ver lo que el apóstol fue dirigido a enseñarnos, pero, sin olvidar què, tanto el apóstol “Juan” (Apocalipsis 4:1), còmo el “Cordero” están en el CIELO, desde donde le explica al apòstol lo que sucederà en la TIERRA (Apocalipsis 5:6). Así, en Apocalipsis 4:1, vemos còmo “Juan” (no los creyentes) es arrebatado al cielo en “espíritu” (entendiendo què, el espìritu comprende más y mejor que la carne), y se le muestran los eventos que han de venir (Apocalipsis 4:1-2). Asì, en Apocalipsis 5:1-3 vemos que de piè en el trono está quien puede abrir el libro con los siete sellos. Luego en Apocalipsis 5:5 se le dice a Juan que el ÙNICO digno de abrir esos sellos es el que fuera el Cordero inmolado, por lo tanto, quien está de pie en el trono es Cristo. Hasta èste punto entonces, debemos entender lo siguiente: Primero: Sòlo el apóstol Juan es testigo de lo que está por decírsenos. Segundo: Quien abre y explica los eventos de los siete ...

Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte dos).

  Entrando en materia. Un grupo pequeño de “cuatro” personas ( Pedro, Jacobo, Juan y Andrès, vea Marcos 13:3 ), y tres personas en lo individual en toda la historia humana, han recibido “directamente” de Dios el mensaje acerca del final de los tiempos, entre estos últimos vemos: El primero, un impìo de grandes proporciones, el rey Nabucodonosor por medio de un sueño (Daniel 2:28); el segundo, el profeta Daniel cautivo en Babilonia por medio de una revelación personal   (Daniel 2:31-46 y capítulos 10,11 y 12); y, por último el apóstol Juan “llamado el apóstol amado” porque se recostaba sobre el pecho de SU Señor, y lo recibió cuando estaba desterrado en la isla de Patmos (Juan 13:23). Así, vemos que èste último nos narra en Apocalipsis dos detalles bien importantes para que podamos entender los tiempos del fin: El primero: El único digno de abrir los sellos en Apocalipsis; quien nos narra los acontecimientos, y, nos explica la cronologìa de los mismos es el Hijo de Dios viv...

Sòlo uno es digno de abrir los sellos… El Cordero (Parte uno).

    ¿Por què creemos que Jesús el hombre nacido en Nazaret, fue el tan anunciado Mesìas (Cordero), el Hijo de Dios hecho carne de las profecías de los judíos? Porque todo judío estudioso de las escrituras conocía las características que èste debía cumplir. El profeta Isaìas nos dice: “He aquí vuestro Dios viene con retribución, Dios mismo vendrà, y os salvarà” (Isaìas 35:3-6)… ¡Esa era la PROMESA!. Y, las SEÑALES serían… ¡Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos; los oídos de los sordos se abrirán; el cojo saltarà como un siervo; y cantarà la boca del mudo! (Isaìas 35:5-6). Ahora bien, cuando Juan el bautista estaba preso, envió un mensajero a Cristo con èsta pregunta: ¿Eres tú quien había de venir, o esperamos a otro? (Lucas 7:20). Entonces Cristo responde en “clave”: “Id, y haced saber a Juan què: ¡Los ciegos ven; los cojos andan; los sordos oyen; y los muertos son resucitados! (Lucas 7:22). Todas las señales que había de tener quien fuera el Cristo, el Mesìas, el ...

Los lienzos y un sudario.

    Los cuatro evangelistas nos narran, cómo, el primer día de la semana (domingo) después de la crucifixiòn, tanto los apóstoles como las mujeres que seguían y amaban a Cristo fueron a su tumba y la encontraron vacìa (Mateo 28:1; Marcos 16:1; Lucas 24:1 y Juan 20:1). Como podemos comprobar en los versos anteriores, los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas nos indican los nombres de las personas que estuvieron allí, pero solamente Juan nos narra un detalle: “Cuando Pedro entró al sepulcro vio los LIENZOS (con los que habían envuelto a su maestro), y, el SUDARIO (que había estado sobre su cabeza) (Juan 20:1,6 y 7). Cristo pues, al momento de ser sepultado fue envuelto en DOS mantos o lienzos, NO en uno (el que tenga oídos para oìr que oiga). Es más, la explicación va más lejos: “El SUDARIO no estaba puesto con los LIENZOS, sino enrollado en un lugar aparte (Juan 20:7 final). Repetimos: Cuando los apóstoles entraron al sepulcro encontraron LOS LIENZOS… que cubrieron el cuerpo...

Pidiendo por ¿El pan nuestro de cada día?.

    Cuando Dios hablò con Salomòn para decirle que él sería quien dirigiría a su pueblo por algunos años, en la oración de Salomòn lo que destacó fue que pidió “sabiduría y buen discernimiento” para gobernar (1ª Reyes 3:9). Què gran diferencia la nuestra para con aquèl gran sabio. Nuestras oraciones de petición son siempre egoístas, egocéntricas y personales. Si tan sólo entendiéramos la bendición que es pedir por las necesidades de otros, confiando en que al hacer eso nuestro Dios se encargarà de las nuestras. Los dos grandes mandamientos de la ley de Dios que Cristo nos dio son: Amar a Dios sobre todas las cosas materiales; y amar al pròjimo, o sea, preocuparnos por las necesidades de otros tanto cómo por las nuestras (Mateo 22:36-40). Meditemos, estamos tan preocupados por el pan nuestro de cada día, que olvidamos las necesidades de nuestros semejantes. Cristo dijo: “No he venido a ser servido… sino a servir” (Mateo 20:28), preguntamos entonces: ¿Si somos sus seguidores...

Què son: Vanas repeticiones.

  Según el diccionario de la academia de nuestra lengua: “Vanas repeticiones son frases y pensamientos aprendidos de memoria que se repiten una y otra vez solo por costumbre”. Cristo, en el sermón del monte nos enseñò: “Vosotros cuando OREIS, NO usèis  vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrerìa serán oídos” (Mateo 6:7). Veamos un ejemplo sencillo, imaginemos que un niño le dice a su padre: Papá, en el cole me pidieron un cuaderno, el padre pregunta: de què tamaño. El hijo responde: me pidieron un cuaderno. El padre pregunta: grande o pequeño, el hijo responde: me pidieron un cuaderno. El padre pregunta: con tapa dura o de espiral, el hijo responde: me pidieron un cuaderno. El padre pregunta: para cuándo te lo pidieron, el hijo responde: me pidieron un cuaderno. ¿Entendemos què clase de diálogo podría ser ese, si es que le podemos llamar diàlogo? Pues, bien, eso hacen las vanas repeticiones cuando nos acercamos a Dios con ellas. NUNCA habrá un di...

Corazòn pùrpura

    Famosa medalla que otorga el ejército de los Estados Unidos a soldados que han sido heridos o muertos en el cumplimiento de su deber. Se les ha otorgado a más de un millón novecientos mil soldados (wilkipedia). Es el máximo galardón que puede recibir un soldado por defender a su nación, y, para los parientes quizás es el máximo orgullo y recuerdo bueno de un padre, hijo, hermano o pariente. Pues bien, en lo espiritual nuestro Padre celestial nos ha ofrecido a todos un galardón por participar en sus filas efectivamente, ya sea saliendo herido o entregando nuestra vida a la causa. Nos dicen las escrituras que: “Quien siembra justicia… tendrá galardón firme” (Proverbios 11:18). “Quien sea perseguido por su nombre… tendrá gran galardón en el cielo” (Mateo 5:12). “Que la confianza en Dios… tiene gran galardón” (Hebreos 10:35). Y, “que según su obra… será el galardón de quien le sirva” (Apocalipsis 22;12). Una medalla de corazón pùrpura honra a quien la mereció. ¡Cuànto más ...

Nadie las arrebatarà de mi mano.

  Desde tiempos inmemoriales, toda persona que no cumpla un decreto o un edicto de la autoridad tiene que pagar una consecuencia. Por eso y para eso se establecen a los gobernantes y las leyes. Pues bien, Dios Padre es el gobernante del universo y de nuestro mundo, y, cuando envió a su Hijo al mundo lo envió con la siguiente indicación: “Todo el que en mì crea, vivirà para siempre” (Juan 11:25), y también expresó: “Mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco, y me siguen…YO LES DOY VIDA ETERNA Y NADIE LAS ARREBATA DE MI MANO” (Juan 10:27-28). Las preguntas son ¿Si Dios Padre, como autoridad superior, y su Hijo, quien ejecutò el sacrificio para salvarnos, nos dicen que NADIE podrá robarnos esa salvación? ¿Por què hay personas que predican que sì la podemos perder?   Cristo no solo nos dijo la verdad, sino él mismo es la verdad y la vida (Juan 11:25). ¿Por què hemos de dudar? Nota: NO incitamos a vivir una vida desordenada, pero tampoco somos de los que creen en la teoría del pánic...

No es lo mismo rabino que raboni

    Desde la antigüedad y dentro del pueblo de Dios, “rabino” es una persona versada en la palabra de Dios, una persona que la ha estudiado y que comprende lo que está en el corazón de Dios. Pero, “raboni”, es una persona que estando en esas mismas condiciones, puede y tiene el “don” de la enseñanza, en otras palabras es un “maestro comprobado y creìble” de la misma. Esa fue una de las razones por las cuales cuando Cristo estuvo sobre la faz de la tierra hace dos mil años, los religiosos estaban en contra de él, pues nunca lo vieron al lado de ellos estudiàndola (Lucas 6:2 y Mateo 13:54-55). Estudiar la palabra de Dios no es vedado a nadie, es más, Cristo mismo nos incitò a ello cuando camino entre los humanos físicamente (Juan 5:39). Pero, tener la capacidad y la disposición para enseñarla, ese es otro don que solamente puede venir de Dios (Isaìas 11:2). Què bueno que estudiando las escrituras querramos también enseñarlas, pero repetimos, para ello debe haber no solamente...

Noticia tras noticia nos lo muestran.

    Conocemos congregaciones en las cuáles es terminantemente prohibido leer, escuchar o ver noticias del mundo. Al principio hacen creer que es por salud espiritual para no contaminarse con el mundo, pero pronto la verdadera razón se hace evidente, con tal de tener sojuzgadas a las ovejas y poderlas manipular a sabor y antojo, el liderazgo sì las lee, escucha y ve. Así, bajo el temor, el camino propuesto està asegurado. Cristo, cuando nos hablò de los tiempos del fin, nos hizo ver que uno de los primeros sucesos de dicho tiempo era el “engaño” al que serìamos sometidos quienes viviéramos en ese tiempo (Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21). Luego nos hablò de guerras y rumores de guerras; naciones contra naciones; y reinos contra reinos. Que habría terremotos, hambres, pestes y terror, y terminò diciéndonos que habría señales en los cielos. La pregunta es: ¿Si a la par de estudiar nuestras escrituras, no leemos, escuchamos o vemos noticias: ¿Cómo nos enteraremos de esos sucesos...

Ya sucedió… ojalà hayamos aprendido algo.

    Siglo 1 después de Cristo, el imperio Romano destruye a Jerusalèn y a todo vestigio de lo que es el cristianismo allí (seguidores de Cristo, Hechos 11:26). NADIE podía congregarse en el nombre de Cristo porque era asesinado, lo que llevó a TODO creyente a reunirse en casas, cuevas, o catacumbas, en otras palabras, en todo lugar pero “escondidos” (Juan 4:21). Año 2020 despuès de Cristo, bajo el temor de una pandemia que podía quitarnos la vida, las llamadas iglesias son cerradas en todo el mundo. Nadie que se llamara cristiano pudo reunirse allì, repetimos, por miedo a perder la libertad por irse detenido en desobediencia a la autoridad, o, perder la vida por un supuesto contagio mortal. En otro sentido, las escrituras nos profetizan una persecusiòn a muerte dentro de lo que conocemos como los últimos días (Apocalipsis 12:9 y 17, Mateo 24:9; Marcos 13:19 y Lucas 21:21-24). La pregunta es: ¿Hemos aprendido ya, a adorar, alabar y buscar a nuestro Dios nosotros solos, sin ...