Ese muerto que llevamos en la conciencia.
“Quien esté libre de pecado,
que tire la primera piedra”. Palabras que Cristo respondió cuando los “maestros
de la ley y los religiosos” le presentaron a una mujer tomada en adulterio
(Juan 8:1-7). No sè si para todos es tan visible como para nosotros, pero es
tan evidente en las escrituras que Cristo “generalmente” sus exabruptos los tuvo
con los “caciques y religiosos” NO con el pueblo, y esto, no de vez en cuando
sino durante TODO su ministerio. Pero volviendo al punto medular. Por fuera
todos o casi todos nos vemos bien bañaditos, bien arregladitos, bien
presentables, pero, por dentro: “Todos llevamos un muerto en la conciencia”
como dijo un predicador de jóvenes. Fue por eso, que cuando los religiosos
esperaban una respuesta de Cristo para poder acusarlo en contra de Roma o de la
Ley de Moisès, TODOS reflexionaron en la expresión de Cristo: “El que esté
libre de pecado, tire la primera piedra”, y, “casualmente” los primeros en
retirarse fueron los más viejos. Bien decía un político mexicano: “Al político,
siempre su pasado lo alcanza”. Pidamos perdón por ese muerto escondido decía el
mismo rey David (Salmo 19:12).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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