Amigos verdaderos.

 


 

“No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos”, palabras del Cristo eternizadas por el apòstol Juan en su evangelio, capítulo 15 y verso 13. Apoyados en èsta expresión del Cristo podemos entender que un amigo “da” no “pide ni mucho menos quita” a otro. Un amigo “sirve”, “atiende”, “consuela”, “acompaña”, “instruye”, “guía”, “escucha” a otro sin esperar nada a cambio. Si para ser “amigos” necesitamos “dar algo” a cambio como condición de la amistad (entiéndase servicios gratis, pleitesìas, o peor aún… recursos económicos obligados) entonces “esa” no es amistad, no es un compañerismo de amor fraternal no fingido (1ª Pedro 1:22). Un amigo está allí sin importar la o las circunstancias, es más, si el momento que vivimos o que él viva es crítico, es cuando más debemos contar con él, o, por el contrario él con nosotros. Pero repetimos, NO por intereses mezquinos disfrazados. Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa