De nada les servirà su dinero.

 


Somos fervientes creyentes de que estamos viviendo una conspiración (pensamientos secretos para derribar lo establecido) fraguada por muchos años. También creemos que esa conspiración la fraguaron personas de alto poder, alto nivel económico y altísima maldad. También creemos que nada de esto es nuevo, pues Dios nos lo había dejado escrito en SU libro. “El rico domina al pobre y el deudor es esclavo del acreedor” (Proverbios 22:7). Hoy, por medio del endeudamiento y el miedo, el rico domina al pobre. Pero vendrán tiempos de justicia, en los cuales el Señor será el único juez no corrupto, y en ese tiempo, lo que las escrituras llaman “El día del Señor” no habrá lugar en la tierra ni debajo de la tierra en donde puedan esconderse estos rufianes. Diràn en aquèl día los conspiradores: “Caed sobre nosotros y escondednos de la presencia del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero… aunque se escondieron en cuevas y bajo las piedras” (Apocalipsis 6:15-16). En aquèl día, quizás la población ya haya sido mermada, empobrecida y sometida por y con los mètodos de estos hampones de cuello blanco, pero ni su poder, ni su dinero, ni sus bunkers (fortalezas construidas bajo la tierra) los harán escaparse del juicio de Dios.  

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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