En medio de la sociedad… y de la congregación.
El rey David escribe: “Casi en todo mal he estado, en medio
de la sociedad…” (Salmo 5:14). Conocer la maldad de la humanidad fuera de la
casa de Dios no es nada difícil ni extraño. Pero el problema está que el rey
David NO terminò allí su disertación sino la cerrò de la siguiente manera: “Y en
medio de la congregación”. Què pena que el mal del mundo se haya enclaustrado
también en la “congregación” de los santos. Sabemos y reconocemos que Dios
diseñò el compañerismo en la caminata cristiana como un alivio a todos aquellos
que estamos rotos, quebrados, ofendidos, lastimados, y sobre todo, en pecado (Mateo
11:28). Pero, què pena que haya muchos que “disfrazados” de ovejas caminan como
lobos mezclados entre nosotros. Con razón el apóstol Juan nos declara en su
primera epìstola en el capítulo 2 y verso 19: “Salieron de nosotros, pero no
eran de nosotros”. Entendamos algo, tarde o temprano, quienes caminan como
ovejas pero son lobos… tendrán que salir de en medio del compañerismo.
¡Clamemos por no ser nosotros uno de esos lobos!.
Seños: Danos un honesto celo por tu casa.
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