Hasta entre las familias santas.
Adàn y Eva, la primera pareja mencionada por las
escrituras, hechos a imagen y semejanza de Dios, engendraron a un hijo “asesino”
(Caìn) (Gènesis 4:8). Noè, es apenas uno de los tres justos junto a Daniel y
Job (Ezequiel 14:14), que solamente su alma salvarìan por si mismos, sin
embargo engendrò a un hijo “degenerado” (Cam) (Gènesis 9:22). David, el único
hombre sobre el cuál Dios declaró que era conforme a su corazón, él mismo fue
un “violador” (2ª Samuel 11:4); y por si fuera poco engendrò un hijo (Salomòn)
que “desobedeció” las leyes del vino y las mujeres que Dios había dado para sus
reyes, pues tuvo 700 esposas y 300 concubinas, y probò todos los placeres (1ª
Reyes 11:3). Así la historia, preguntamos: ¿Què nos extraña entonces, que en
nuestra familia más de uno, o nosotros mismos, cometamos pecados graves, si
esto se ha dado hasta entre las familias santas? (no estamos justificando NADA,
solamente lo hacemos como empatia o un consuelo a quienes les sucede). Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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