No seamos andamios.
Durante los 49 años de trabajo que tuvimos antes de
jubilarnos por razones de salud, la gran mayoría de esos años la pasamos en el àrea
de la construcción. Durante esos años construimos muchos, pero en verdad muchos
andamios y pocas paredes. Casualmente de todos esos andamios no queda ninguno en
pie; pero, de las pocas paredes que el Señor nos permitió construir, salvo las
que han sido modificadas por razones de necesidad estètica o ampliaciones TODAS
están en pie. ¿A què viene esta reflexiòn?
A que en lo espiritual sucede similar, pues hasta en la vida del Cristo
hubo personas que fueron “andamios”, ejemplo: -Judas el traidor, que por
intereses mezquinos vendió a su Señor (Mateo 26:47); -Los discípulos
disidentes, que al ser confrontados se marcharon (Juan 6:66); -Personas ricas
que prefirieron su comodidad que el servicio (Mateo 19:22). Pero hubo otras que
fueron y siguen siendo “paredes”: -Los otros 12 discìpulos, fieles hasta la
muerte (Hechos 1:12-13); -El apóstol Pablo, quien renuncio a su buena y cómoda
vida privada (Hechos 9:17-20). Preguntamos: ¿Queremos en èsta corta vida por
mucho que vivamos, ser “andamios” pasajeros o “paredes” duraderas? Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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