El filtro vaciìo.

 


Debido a las malas calidades de agua que nos son distribuidas por las autoridades correspondientes, nos vimos en la necesidad de comprar un filtro para consumir agua en casa. Sòlo somos dos personas pero compramos un filtro grande, y, aunque se llena cada día al día siguiente hay que volverlo a llenar. ¿A què viene èste ejemplo?  Al hecho que espiritualmente muchas personas creen que una hora de “religiosidad” un día a la semana es suficiente para cubrir sus necesidades espirituales y enfrentar las adversidades que el enemigo nos pone frente siete días a la semana. 

Es más, nos sorprende sobremanera, cómo hay lìderes que consideran a una oveja “fiel y ejemplar” por no perderse “esa” hora semanal, aunque durante la semana no se inclinen ante Dios, ni le busquen de ninguna manera (Colosenses 4:2). Una porción de agua solamente nos dura para ese día: ¿Què haremos el resto de la semana si no se llena el filtro, peor aún, si no llenamos nuestro filtro espiritual cada día, què haremos para enfrentar al enemigo sin la armadura de la fe con la efìmera porción del domingo? (Efesios 6:11). ¡Con razón la iglesia anda como anda, sin atraer a nadie!

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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