Él nunca nos lleva a ciegas.
Uno de los grandes dilemas del hombre en general, creyente
y no creyente nos referimos, es el hecho de por què Dios nunca nos rebela los
sucesos, y creemos que por ello siempre nos toman por sorpresa. Esa es una gran
mentira de satanàs, el enemigo de Dios, y por lo tanto, nuestro. Veamos: Dios
declara: “Ocultarè yo a Abraham lo que he de hacer” (Gènesis 18:17). El Salmo
103:7 nos enseña que: “Jehovà notificò (comunicar a una persona de forma
oficial una conclusión) a Moisès sus caminos”. En Proverbios 22:3 se nos dice:
“El avisado (que tiene conocimiento de lo que va a suceder) ve el mal y se
aparta o esconde”. Así, vemos que Dios sì está interesado en hablarnos, pero, lo
que sucede es que “NO levantamos altares como Abraham, y por lo tanto, no
llegamos a ser sus amigos” (Gènesis 26:25 e Isaìas 41:8). “NO caminamos como
viendo al invisible como lo hizo Moisès”, sino caminamos por vista (Hebreos
11:27). Y, finalmente, Dios sì nos habla todos los días y a todos, lo que
sucede es que “los afanes de la vida, las riquezas, la codicia de otras cosas
nos ahogan” las palabras de nuestro Padre (Marcos 4:19). Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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