Era la casa de mi Padre… no cueva de ladrones. (Parte dos).
¿Cuándo diò Jehovà su primer Pacto? Las escrituras nos
enseñan que fue a Moisès en el monte Sinaì (Éxodo 3:1 y 12). Dicho Pacto
durarìa HASTA la venida del Mesìas (Lucas 16:16 y Romanos 10:4), luego
iniciarìa el Nuevo Pacto, el pacto de la Gracia. Volviendo al principio del
relato, con respecto a la necedad y la rebeldìa del ser humano, las escrituras
nos muestran exageradamente palpable, que a quienes Jehovà había encargado Su
primer Pacto, Su pueblo, Su casa… hicieron mal uso de ella, considerándola
propia en lugar de considerarse como “administradores” de la misma (Marcos
12:1-9 y Juan 1:11). Prueba: La paràbola de los labradores en donde el “dueño”
(Dios Padre); de la “viña” (El pueblo de Israel y hoy la iglesia); le era
entregada en administraciòn a los “labradores” (religiosos farisesos y saduceos,
hoy en día a los lìderes); y, cuando son mandados “siervos” (profetas); estos
son menospreciados y asesinados; luego, cuando es mandado el Hijo (Cristo),
también es asesinado por temor que les “quite” lo que ellos creen es “su
negocio material” y no el negocio “espiritual” del dueño (Dios Padre) (Mateo 23:13,14,15,16,23,25
y 27), esta paràbola es quizás la mayor evidencia. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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