La bendición era para Abraham y Sara. (Parte final)
Ismael (el hijo de Abraham y Agar), recibe “una” bendición,
pero no “LA” bendición, que era y es una descendencia divina (Gènesis 16:12).
De los hijos de Cetura, se dice poco o casi nada, pues son mencionados más
adelante nada más que: Jocsàn engendrò a Seba y a Dedàn (Gènesis 25:3); y que
Madian, engendrò a varios hijos, pero nada más se dice de los otros.
Casualmente en Gènesis 10:7 se mencionan otra vez los nombres de Seba y Dedàn,
pero como nietos de Cus, e hijos de su hijo Raama. Y en Gènesis 10:28 los
nombres se vuelven a repetir, pero ahora, como descendientes de Jocsàn. En
resumen, hemos de concluir, que la bendición que Dios había dado desde el
principio de los tiempos de una “descendencia divina” NO era para los hijos de
Cetura, la mujer que Abraham eligió; ni mucho menos para el hijo de Agar, la
mujer que otra mujer le diò a Abraham, sino era para Isaac, el hijo que tuvo Sara,
la mujer que Dios le diò a Abraham.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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