No estaban solos… no estamos solos.

 


 

Cristo recién les ha dicho a sus discípulos que habla por parábolas por directrices del Padre, para que los que NO han de ser salvos NO entiendan y NO se arrepientan, y NO se salven (Marcos 4:11; Mateo 13:14-14 y Lucas 8:10).  La noche de ese día, el Señor les dice a sus discípulos llevadme a la otra orilla del mar de Galilea, y, mientras eso sucede se desata una tormenta. Pero resulta que Cristo dormía mientras èsta acontecìa, los discípulos temerosos le despiertan para que la calme y èsta se detiene (Marcos 4:35-36). ¿Què fue lo que salvò a los discípulos de la tormenta?  Que Cristo estaba con ellos. Nosotros tendremos muchas tormentas en nuestra vida ¿quièn las calmarà y nos salvarà de ellas?  El Cristo de los discípulos, pues “ese” mismo Cristo… ha ofrecido estar con nosotros todos los días de nuestra vida si le aceptamos, seguimos y obedecemos (Mateo 28:20 y Juan 17:15). Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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