Por favor… no en el tiempo de la vejez.
Todos hemos de ser “probados” para poder llegar a ser “aprobados”
delante de los ojos de nuestro Dios (2ª Corintios 10:18 y Romanos 14:18). Hace
unos días platicábamos con una persona adulta mayor que siempre ha sido muy
trabajadora (sin por ello haberse olvidado de Dios), pero por un accidente
quedó muy limitado en sus funciones, ella decía, todos pasamos nuestras
pruebas, pero dichosos quienes fueron probados de jóvenes cuando las fuerzas
están en su más alto nivel, què duro, acentuaba, es ser probado cuando èstas (las
fuerzas) han sido mermadas por el tiempo. El rey David dijo una vez: “Señor, no
me deseches, no me olvides en el tiempo de la vejez” (Salmo 71:9). El Sabio
Salomòn, hijo del rey David dijo también: “Acuèrdate de tu Creador en los días
de tu juventud, antes que lleguen los días malos (vejez)” (Eclesiastès 12:1).
Clamemos de todo corazón que el Señor no se olvide de nosotros en nuestra
vejez, cuando el tiempo hace que los dìas sean duros. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario