Se nos intruyò dicièndonos: En todo lugar.
El Espìritu Santo NO dijo que necesitamos ir a meternos a
un edificio situado en lo más recòndito de una montaña; tampoco necesitamos
introducirnos a un bunker a cien metros bajo tierra; ni nos enseñò que si no es
a los pies del altar en un servicio religioso no escucharìa una oración. Sus
palabras fueron: “Quiero, pues, que los hombres oren en TODO lugar” (1ª Temoteo
2:8). Es curioso cómo las ovejas son convertidas en borregos por intereses
mezquinos. Preguntamos: ¿Por què en lugar de exigir a las ovejas ir al templo a
orar, no se recalca que en donde se haga, se haga levantando manos santas, se
haga sin iras, se haga sin contiendas, y sobre todo sin intereses ocultos o
personales que es, lo que termina dicièndonos el Espìritu del Señor en esa
porciòn de las escrituras?. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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