Siempre son pocos los que entran.

 


 

“Muchos son los llamados… pocos los escogidos”, palabras de Cristo en Mateo 22:14. Veamos: “Y los que salieron de Egipto eran como seis cientos mil hombres, sin contar mujeres y niños” (Éxodo 12:37), pero entraron a la tierra prometida de esa generación solamente dos: Josuè y Caleb (Nùmeros 32:11-12). De todos los fariseos de la época cuando Cristo estuvo vivo, que eran, según el libro de 1ª Crònicas  24:7-18, 24 clases. Solamente Josè de Arimatea (Marcos 15:43) y Nicodemo (Juan 3:1) aceptaron las buenas nuevas del reino. Si a esto le agregamos la profecìa de Amos 5:3 que dice: “El pueblo que salga con mil, volverà con cien; y el que salga con cien volverà con diez”. Y, la que nos habla de un “remanente”: “Sucederà en aquèl día que el remanente de la casa de Dios” (Isaìas 10:20). Entonces: “Tenemos que entender que debemos cuidar nuestras vidas espirituales si queremos entrar al reino de Dios”. Aceptar la sangre de Cristo como suficiente paga por nuestros pecados es importantìsimo, pero, hemos de honrar ese sacrificio luchando por llevar una vida santa. Pues, probado está que, muchos son los llamados pero pocos los escogidos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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