Toda la vida los religiosos.

 


 

El apóstol Pablo es enviado por Dios a predicar el evangelio de Jesucristo a los gentiles (Hechos 9:15). Efectuando esa labor, se encuentra con un problema debido a los “religiosos” que pretenden imponer normas y reglas de vida que Cristo no impuso. (Hechos 15:5). Así, para evitar más contratiempos sube a Jerusalèn y busca el consejo de quienes son columna de la verdadera iglesia de Jesucristo (en ese momento Jacobo hermano de sangre de Jesús -Mateo 13:55-, y el apòstol Pedro). Y, con base a leyes antiguas establecidas por Dios (Hechos 15:15), Jacobo, inspirado por el Espìtitu Santo (Hechos 15:28), responde: Yo, juzgo que NO SE INQUIETE  A LOS GENTILES (Hechos 15:19).

E, inmediatamente dicta SOLAMENTE “4” leyes que los gentiles (personas creyentes en Cristo Jesús pero que NO nacimos judíos ni somos de descendencia judía) deberíamos cumplir para ser salvos. Preguntamos: ¿Si el Espìritu Santo, tercera persona de la Santìsima Trinidad, NO mandò más que 4 leyes a cumplir por un gentil (nosotros), ¿quién osadamente exige más? ¡Eso, es un sacrilegio institucionalizado por personas religiosas…y punto!  Precisamente por esa razòn fueron descalificados hace dos mil años TODOS los religiosos (vea Mateo 23 completo). ¡Pobres aquellos que tratan de INQUIETARNOS a los gentiles! Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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