Descendencia del anticristo. (Parte cuatro)
Un dato que NO podemos dejar pasar por alto es el
siguiente: El pueblo judío entendía por un “Mesìas” a un descendiente de la
casa de David, pues fue la promesa que Dios le hizo al rey (2ª Samuel 7:16). En
otro sentido, un “Mesìas” para los judiòs implicaba e implica, NO solamente un
“ser humano” que venga de la sangre del rey David, sino también que tenga que
ser “ungido con aceite” por los ancianos como lo fueron David y todos sus
descendientes “hasta” el cautiverio babilònico (2ª Samuel 5:3). Luego del retorno
del cautiverio el pueblo ya no pudo “ungir con aceite” a ningún descendiente de
David… pero lo esperaban (y lo siguen esperando). Es “esa” la razón por la cuál
NO aceptaron a Jesús, porque cuando sale a luz pública no solamente no había
sido “ungido con aceite” por ningún líder judío (Juan 7:15), sino encima decía
venir del cielo (Juan 3:13). En otras palabras: Los judíos NO ACEPTARON NI
ACEPTARÀN a un “MESÌAS” que NO sea un judío que ellos hayan visto nacer en
Israel, que sea ungido con aceite por sus ancianos, que lleve sangre judía, y
que, por lo tanto, sea NO venido del cielo.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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