Descendencia del anticristo. (Parte final)
Volviendo al tema principal, entendamos algo: ¡Cuando la
raìz es mala el fruto es malo! Así
tenemos, Bilah, una mujer inmoral y traidora ( Gènesis 35:22 y 49:4) tiene por
hijo a Dan (Gènesis 30:4) alguien a quien su bendición no fue tan alagueña
(Gènesis 49:17. Este tiene como descendencia a las personas que introducen la
idolatrìa en el pueblo de Dios (Jueces 18:14-17). Como si fuera poco, sus
descendientes, que vivieron en Lais al norte del territorio, más tarde son
asimilados por un imperio mundano, el Asirio, en lo que hoy conocemos como
territorio Ruso. Un imperio (Magog), que es mencionado como el que invadirà a
la nación judía en el final de los tiempos pero que será vencido como le
dijeron a la serpiente desde el principio (Ezequiel 38-39 y Gènesis 3:15). Por
todo lo anterior, es muy seguro que, cuando los lìderes religiosos del momento,
“unjan con aceite” a un “Mesìas judío” para aceptarlo como tal, èste sea más
bien el “anticristo” un descendiente de la tribu de Dan (judío o medio judío
por haberse mezclado con el asirio), de lo contrario no lo dejarían sentarse en
su templo como si fuera el Cristo largamente esperado por ellos (2ª.
Tesalonicenses 2:4).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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