El sabio.

 


 

La sociedad considera “sabios” a las personas que llegan a dominar una ciencia, pero la descripción que las escrituras hacen de una persona sabia es muy distinta. Dicen: “¿Quièn es sabio?... El que guarda el mandamiento (Eclesiastès 8:1 y 5). Y nos da los resultados de alcanzar “esa” sabiduría: “llegar a discernir los tiempos y los juicios o razones” (mismo verso 5). ¡Què resultado más exhortador nos dan las escrituras si buscamos la sabiduría según los lineamientos de Dios y no los del hombre! ¡Què bendición que podamos lograr entender en un mundo tan confundido y engañado los tiempos que estamos viviendo, puesto que se puede! (1ª Crònicas 12:32)  Y, ¡Què bendición también el hecho que podamos evitar cometer los errores que provocan que esas circunstancias sean adversas para nosotros y los nuestros. La sabiduría pues no está en leer muchos libros, sino en escuchar y entender la palabra de Dios, cumplir el mandamiento (Deuteronomio 28).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa