Estamos viviendo los mismos acontecimientos (Parte tres).

 


 

En su evangelio, el escritor Lucas nos expone que “antes” de escribir el evangelio, investigò “diligentemente” los acontecimientos, puesto que él mismo no fue testigo (Lucas 1:1-3 y Mateo 10:4). Y, entre las investigaciones que hizo encontró que Cristo había profetizado que su pueblo, Israel, luego de muchos tormentos y diásporas habría de convertirse otra vez en nación, con una tierra e identidad política y religiosa propias, y què, cuando eso sucediera serían los últimos días de la humanidad. Esto aconteció el 29 de noviembre de 1947 en papeles, y se materializò un 14 de mayo de 1948 (Lucas 21:29-30). Es más, “aclarò”, que ese tiempo de tormento para el mundo, sería exactamente el tiempo en que SU pueblo, SUS elegidos, SUS seguidores debìan levantar la cabeza de entusiasmo (erguìos), y de estar más felices que nunca (regocijàos) porque era el tiempo de la redención (salvación) prometida (Lucas 21:31).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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