Para que no nos creamos superiores.

 


Cuando Jehovà está dictando el proceder de su pueblo al ser establecido, es muy claro al explicarle los procedimientos. Tendràn por rey a quién él asigne (Deuteronomio 17:15). Ese rey no debiera aumentar sus ganancias a costas del pueblo (verso 16). No debiera tomar para sì muchas mujeres (verso 17). Debiera llevar una copia de la ley para ajustar todas sus acciones con respecto a esa ley (verso 18). Pero quizás lo más importante fue el final: “Que su corazón NO se eleve por encima de sus hermanos, solamente por cumplir con sus obligaciones (verso 20). ¡Què importante èsta última declaración! Pues lamentablemente fue lo que descalificò a los religiosos en la época de Cristo hace dos mil años, y es lo que está descalificando no solamente al liderazgo hoy en día sino a la iglesia por completo. Muchos incrédulos no se acercan al altar de Dios, precisamente, porque los creyentes NOS hemos sentido superiores a ellos por un don no merecido que hemos recibido… la salvación (1ª Corintios 4:7). Y, si desempeñamos un cargo en el cuerpo de Cristo… no nos creamos superiores. Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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