Dios siempre está presto.

 


Un problema sempiterno para el hombre es la duda que tenemos acerca de si Dios, en su inmenso poder y santidad nos escucharà si le hablamos. El fue muy claro desde el principio de los tiempos, veamos: “Acontecerà, que si oyeres hoy la voz de Dios… YO serè vuestro Dios” (Deuteronomio 28:1). Tratemos de entender, Dios no nos está diciendo que “tal vez”, que “quizás”, que “puede ser” que si escuchamos su voz para obedecerla él analizarà si nos ayuda. El está “afirmando” que, si lo escuchamos y obedecemos… seremos bendecidos y ya. Una prueba palpable es la oración y clamor del rey David en el Salmo 66: “Más, a él clamè y ciertamente me escuchò, y atendiò mi sùplica” (versos 17-19). En otra escritura nos dice: “He aquí, el ojo de Jehovà está sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia… para librar su alma, y para darles vida en tiempo de hambre” (Salmo 33:18-19). ¿Què duda podremos guardar, si él está siempre como Padre amoroso, queriendo presto a abrazarnos?

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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