Dos formas de ser zarandeados.
Existen dos formas de ser zarandeados en la vida, la
primera es cuando cometemos nuestros propios errores, como el caso del rey
David que por sus adulterios llamò la espada a su propia casa por generaciones
(2ª Samuel 12:10). Y la otra, es cuando Dios te elige para ser zaradeado, que
fue el caso de Pedro (Lucas 22:31-32). En ambas el Señor estarà con nosotros; en
ambas podremos dar nuestros testimonios, pero, el resultado de ese testimonio
será completamente distinto. En el primer caso, las gentes y nosotros mismos
nos estaremos diciendo: ¡Si tan sólo hubiera hecho las cosas de otra forma! ¡Por
què tuve que hacer esto y no lo otro! ¡No debió de haber pasado! ¡Lo pude haber
evitado! Mientras què en el segundo
caso, el impacto será mayor tanto para nosotros mismos como para las gentes,
pues la fe aumentarà, y seremos prosperados material y espiritualmente (en ese
orden, primero fe y luego prosperidad material), Job, acaso es nuestro mayor
ejemplo y testimonio (Job 42:12).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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