Y cuando aún estaba lejos.

 


 

¡Impactante la paràbola del hijo pròdigo!.  La hemos escuchado tantas y tantas veces y de tan distintos puntos de vista, pero sigue enseñándonos hermosas lecciones. Hoy, analizamos el hecho que cuando el hijo toma la decisión de volver (notemos que fue propia, no inducida), nos dice la palabra què: “Aùn” él estaba lejos de casa pero el padre, no sólo le esperaba sino lo reconoce inmediatamente, y, además, el padre CORRE a recibirle (Lucas 15:20). Què lección de esperanza tuvimos los que no conocíamos a nuestro Padre celestial, y què esperanza tienen quienes no le conocen aún (Romanos 5:8). Además, què hermosa esperanza tenemos los que aún ya conociéndole… pecamos. Pues dice su palabra què: “Mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo “enemigos”, fuimos “reconciliados” con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida (Romanos 5:9-10). No importa què tan lejos estemos del Señor, él es un Padre amoroso que CORRE a nuestro rescate… pero la decisión es propia no inducida.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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