El día que Cristo vino. (Parte tres).
Razòn dos: La clase religiosa se había envanecido tanto que
se habían puesto como el punto principal de atención “enalteciéndose” ellos en
lugar de “enaltecer” al Señor, tanto así, que hasta se autonombraban con “títulos”
que a Dios NO le agradaban ni le agradan (ayer, padres, maestros; hoy, doctores
en divinidad, apóstoles o profetas (Mateo 23:5-12).
Razòn tres: Cristo señalaba que se ponían y se imponían
tantos requisitos dentro del pueblo, que ni entraban los lìderes ni dejaban
entrar al pueblo (Mateo 23:13). Se decían espirituales pero sus ojos estaban en
las riquezas materiales (Mateo 23:14); se vanagloriaban de la cantidad de
gentes que los seguían pero no se interesaban en su crecimiento espiritual (Mateo
23:15); ponían mucho énfasis en promesas personales más que en el cumplimiento
de lo establecido por Dios (Mateo 23:16); pusieron sus ojos más en el dinero,
que en la misericordia, hacer justicia y fomentar la fe del creyente (Mateo 23:
23); se fijaban mucho en la apariencia exterior pero por dentro o a escondidas
hacían cosas indebidas (Mateo 23: 25 y 27). La pregunta del millón es: ¿No nos
parece que la condición del pueblo de Dios y del liderazgo hoy en día (judíos y
gentiles creyentes Hechos 15), es similar a la del pueblo de Dios y sus lìderes
hace dos mil años (judíos y gentiles practicantes Éxodo 12:49)? Afirmamos: ¡Estamos
viviendo días… como los días cuando Cristo vino! Los que tengamos oídos… ojalà y oigamos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario