La gratitud es la memoria del corazón.

 


 

“Dando gracias en todo, porque esa es la voluntad de Dios en Cristo Jesús para ustedes” (1ª Tesalonicenses 5:18). Si entendemos bien, todos aquellos que nos atrevemos a llamar “creyentes” tenemos una orden de Dios: “Demostrar gratitud en todo”. Es muy fácil estar agradecidos con Dios o con el hombre cuando todo camina bien, cuando recibimos algo, cuando nos atienden, cuando se nos da un lugar especial, pero, què difícil es cuando se nos quita algo, cuando se nos dicen nuestros defectos, cuando se nos menosprecia, etc. La exhortación o mandamiento que recibimos de Dios es estad agradecidos en “todo”. Lo que debiera implicar que debemos dar gracias a Dios así cuando todo nos es grato como cuando las situaciones de la vida nos son adversas, pues otra declaración de Dios es: “Mis pensamientos no son como vuestros pensamientos” (Isaìas 55:8). Pues Dios SIEMPRE quiere y procura lo mejor para nosotros, aún y cuando en el momento no lo entendamos. Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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