Los leprosos...

 


 

La lepra, enfermedad milenaria causada por una bacteria (Mycobacterium leprae) es altamente constagiosa, sobre todo a la exposición prolongada o al contacto directo. Hoy, es tratable y curable en cuestión de menos de un año, pero en la antigüedad no tenía cura. Con razón vemos en las escrituras que cuando alguien la poseìa, era marginado y no podía acercarse a las aldeas, pueblos, personas o casas (Nùmeros 5:2; Levìtico 14:1-9). Así, cuando los evangelios nos narran que los leprosos se acercaban a Jesús para que les sanara, todos, discípulos, religiosos y laicos se extrañaban. En sentido espiritual, nosotros somos los leprosos antes de conocer al Señor. Ahora bien, no dejaríamos de ser leprosos si alguien no se nos hubiera acercado y enseñado a conocer al Señor (Juan 3:16-19). Entonces, la pregunta obligada es: ¿Ahora que ya no somos leprosos, por què miramos con tanto desdèn a quienes no conocen al Señor? ¿Còmo le conocerán si alguien, o mejor, nosotros, no nos acercamos a ellos y se los mostramos? (Romanos 10:14-15). Todo pecador es un leproso, pero puede dejar de serlo como lo dejamos de ser nosotros si nos atrevemos a acercarnos a ellos. Meditemos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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