Para que sirven las riquezas. (Parte final).
¿Para què le sirvió la riqueza al pueblo de Israel en el
desierto? Viendo el pueblo que Moisès no bajaba del monte, convencieron a Aaròn
de hacer un becerro de oro para adorarlo, para lo cuál Aaròn pidió el oro que
los egipcios les habían dado. Y vemos en Éxodo 32:1-5, que las mujeres y sus
hijas se despojaron de los zarcillos (aretes) de oro y se los dieron a Aaròn,
para que hiciera el becerro. Becerro que condenarìa al pueblo mayor de 20 años
a morir en el desierto (Nùmeros 14:29-30). Las lecciones que podemos sacar de
aquí al menos son: 1- De nada nos sirven las riquezas en el lugar y el momento
inadecuados (desierto). 2- Dios nos permite las riquezas para cubrir nuestras
necesidades, pero, sin olvidar “primeramente” a nuestros padres (Mateo 7:11) y
luego a los menos favorecidos (Proverbios 3:27-28). Lo que Dios menos quiere es
que las riquezas nos sirvan para perdernos en placeres y pecados (idolatrìa),
de lo contrario no nos ofrecerìa una prospera vida si le seguimos y obedecemos
(Deuteronomio 28:1-14).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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