Què pena NO entender las maravillas de Dios.

 


 

En el Salmo 106:7, podemos ver cómo el salmista nos explica que un problema muy serio que tuvieron los israelitas en el desierto, fuè que olvidaron las maravillas que Dios hizo a su favor en Egipto. A tal grado que añoraron regresar a la esclavitud no apreciando la libertad (13-14). Recordamos esto porque lamentablemente nosotros 3,500 años después estamos haciendo lo mismo. Olvidamos las penas, las angustias, las limitaciones de las cuales Dios nos sacò en el pasado, y murmuramos por las presentes como si él hubiera cambiado y no tuviera la misma capacidad y amor para sacarnos de ellas hoy. Dios no cambia, él es el mismo desde siempre y para siempre (Salmo 33:11). Si tan sólo no olvidàramos este concepto de la gratitud.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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