Cabras, borregos y ovejas (Parte dos).

 


 

Las cabras, son animales indómitos, intranquilos, van de aquí para allá, comen cualquier cosa, y su peor defecto es que son destructivas. Muchas personas dentro de la iglesia encajan exactamente dentro de estas descripciones. Escrito está: “Ancho es el camino, pero estrecha la puerta” (Mateo 7:13-14). La entrada a la iglesia es fácil y ancha, pero el seguir los lineamientos que Dios nos pide (no el hombre), ya es difícil y un camino estrecho. Son personas presentes de cuerpo en la iglesia pero ausentes en espíritu. Lo mismo “disfrutan” con un predicador de paz, poder y prosperidad, que con una de sana doctrina. Muchos asisten por compromiso, por obligación o por costumbre, pero no llegan con un espíritu entregado. Se les ve en el rebaño pero no son parte del rebaño. En cuanto tienen una dificultad, otro interés, otra actividad, o peor aún, tienen la libertad de decidir… se marchan. Cuando se está en èsta categoría su efecto es muy visible… ser destructivos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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