Cabras, borregos y ovejas (Parte final).
Como epìlogo, una ilustración. Nosotros como padres
llevamos a nuestro hijo al kínder, luego a primaria, luego a diversificado, y finalmente
a la universidad. Preguntamos: ¿Al salir de la universidad lo regresamos a
kínder; lo dejamos sentado en casa por siempre; o, lo mandamos a trabajar?. El
apóstol Pablo nos dice: “Quise hablaros como adultos espirituales, pero sois
niños” (1ª Corintios 3:1). Eso precisamente hacen los “asalariados” con las
cabras y los borregos, por años y a propósito, los mantienen como niños para
poder quitarles su lana.
¿Còmo es posible que una oveja pase 10, 20 o 30 años
sentada sin llevar la gran comisión de nuestro Señor Jesucristo de ir y enseñar
a otros, sólo porque el hombre líder los mantiene cautivos? ¿Còmo es posible
que alguien suba a un pùlpito y no pueda tener libertad del Espìritu Santo para
predicar lo que Dios le ha estado hablando mientras estudia todos los dìas,
sino que lo suban con un libreto en mano sin poder expresar el corazón de Dios
a las necesidades de las ovejas, sino tenga que expresar lo que está en el
corazón del líder? A libertad hemos sido
llamados no a esclavitud está escrito: “En donde está el Espìritu de Dios hay
LIBERTAD… NO cooptaciòn de la misma” (2ª Corintios 3:17). ¿Què somos, cabras
salvajes; borregos manejables; u ovejas que al madurar llevan la gran comisión?
Nosotros decidimos. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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