Cabras, borregos y ovejas (Parte uno).
Las escrituras insisten varias veces en comparar al ser
humano con los animales, no en una forma despectiva sino más bien descriptiva,
pues las actitudes de los animales se ven reflejadas en nuestras actitudes.
Veamos: Jacob bendiciendo a sus hijos dice: Isacar = Asno fuerte (Gènesis
49:14). Dan = Serpiente antigua (Gènesis 49:17). Neftalì = Sierva suelta
(Gènesis 49:21). Salomòn en el Cantar de los cantares llama a la Amada = Gacela
(Cantares 4:5). El salmista nos dice que no seamos como el caballo o el mulo
sin entendimiento (Salmo 32:9). El profeta nos llama vacas de Basàn (Amòs 4:1).
El punto es el siguiente: En la iglesia del Señor hoy en día podemos apreciar
las actitudes de las personas y no podemos dejar de ver al menos tres
clasificaciones, cabras, borregos y ovejas. Y, queramos o no queramos; nos
guste o no nos guste, entramos en alguna de estas tres clasificaciones (hay
otras, pero aquí mencionaremos las nobles).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario