Esto identifica a los discípulos.

 


 

En la última cena que Cristo tuvo con Sus discípulos les diò una “señal” que los identificarìa a ellos como Sus discípulos, y la diò para que no solamente ellos sino también nosotros pudieramos identificar más adelante a quienes verdaderamente le segurìan, y predicaran su doctrina con sinceridad y no con motivos ocultos. La señal era y sigue siendo: “El amor verdadero y sin interès” (Juan 13:35). Hoy en día no es nada diferente, toda persona que nosotros encontremos que predique el evangelio de las buenas nuevas con un amor puro, limpio y sin ningún interés de por medio, es “verdaderamente” un discípulo de Cristo, los demás, son lobos vestidos de ovejas; son asalariados que ven el evangelio como un trabajo, un negocio o una forma de vida, pero NUNCA como un PRIVILEGIO de haber sido escogidos, probados, aprobados y enviados a predicarlo (Juan 10:1-13).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

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