A unos sì… a otros no.

 


Las escrituras nos incitan a que “oremos sin cesar todo el tiempo” (1ª Tesalonicenses 5:16). Luego nos dicen: “todo lo que pidiéramos en oración lo recibiremos” (Juan 14:13). Pero, hemos de entender què como todo en la vida, hay requisitos a llenar. Uno de ellos, es estar en la voluntad perfecta de Dios, pues él es el dueño de todo y de todos (Salmo 24:1), por lo tanto él hace lo que quiere con quien quiere, y en el momento que quiere. Otro requisito es, no pidamos para nuestros deleites mundanos (Santiago 4:3). Dios es un Padre dador, un Padre bueno, un Padre que desea lo mejor para sus hijos, pero, también como buen Padre sabe què nos conviene y què no en determinado momento. David (el único hombre del cual se dice que fue conforme el corazón de Dios), pidió y orò intensamente por la vida de su hijo pero de todas formas èste falleció (2ª Samuel 12:16-18). Lo que nos queda es estar en sintonìa con él, para conocer esos momentos y esos eventos. Y entonces, tendremos la oración y la respuesta perfectas. Y hasta entonces, lograremos entender el por què a unos Dios responde y a otros los hace esperar.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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