Ese vacío del ser humano.

 


El ser humano, compuesto de alma, cuerpo y espíritu, sabe inconscientemente que tiene un vacío dentro de sì. Si ese vacío está en el alma, el cuerpo o el espíritu la gran mayorìa no lo sabe. Pero lo que sì sabemos y vemos es que algunos llenan ese vacío con trabajo, con compras innecesarias, con paseos, con ropas finas, con deportes, con licor, con drogas, con inmoralidad, etc. Pero nada de lo material lo llena, por ello es que muchas personas viven frustradas, decepcionadas y desconfiadas. Son personas que viven espiritualmente pobres porque esperan mucho de otras personas; otras tantas viven en depresión al extremo que algunas hasta llegan a quitarse la vida. Pero, hemos de decir que las escrituras nos muestran que ese vacío lo llena únicamente el Padre por medio de nuestro Señor Jesucristo y su Santo Espìritu (Juan 3:16-19 y Juan 16:13-17).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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