Jehovà es quien lo permite.
Un terremoto de gran magnitud arrasa una ciudad; una
inundación deja miles de personas sin techo y millones de dólares en
destrucción; un tornado se lleva consigo a un condado; un incendio forestal
consume millones de hectáreas de bosque, etc. ¡Esos son los titulares de
algunos diarios del mundo cada día!. La pregunta que muchos nos hemos hecho alguna
vez es: ¿Por què Dios permite estos males? La respuesta nos la diò el mismo
Dios desde hace miles de años, lo que sucede es que no nos molestamos en buscar
las respuestas en su palabra, en su libro, en su memorial, sino las buscamos en
las palabras del hombre, en la opinión del hombre, en las memorias del hombre.
El libro de Amòs, escrito hace cerca de 2,700 años nos dice: “¿Habrà algún mal
en la ciudad, el cual Jehovà no haya hecho?. La respuesta obligada es: “Porque
los hombres NO sabemos hacer lo recto delante de sus ojos” (Amòs 3:10). Casi en
la mayoría de ocasiones que ocurre un hecho siniestro es porque Dios nos está
juzgando por nuestro mal proceder. Los mejores ejemplos acaso son: el Diluvio
en Gènesis 7:6 y la destrucción de Sodoma y Gomorra en Gènesis 19:24.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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