La causa: las abominaciones.
Eran los tiempos del profeta Ezequiel, 700 años antes de
Cristo. El pueblo de Israel se olvida de su Dios y hace abominaciones, el
resultado: ¡Juicio sobre la nación! (Ezequiel 8:17-18). Dios Padre le dice al
profeta que enviarà “verdugos” a la ciudad, que marquen a quienes están orando,
gimiendo y clamando a causa de las abominaciones que están sucediendo (Ezequiel
9:1-4). A los otros, le expresa: ¡Matadlos, y no tengáis misericordia! (verso
5). Hoy en día la corrupción, la inmoralidad, la abominación de negar a Dios
hasta con leyes gubernamentales, están a punto de traer sobre la tierra entera
a los verdugos. Algunos son incrédulos ante èsta posibilidad; otros lo niegan
diciendo que siempre ha sido así; pero los menos, están conscientes que el
tiempo se acaba para èsta generación. Son muchas las señales que Dios nos está
enviando y que estaban profetizadas, pero la necedad en el corazón del hombre
no le permite verlas (Juan 3:6). Que el Señor tenga misericordia de nosotros, y,
nos permita apercibirnos, porque las abominaciones están llevándonos “apresuradamente”
al día de la ira de Dios (Apocalipsis 6:17). Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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