LAS palabras no tienen poder… LA palabra de Dios sì.
En exageradas oportunidades clérigos religiosos de toda
índole, y, hasta laicos expresan: ¡No confeses porque las palabras tienen
poder!. MENTIRA. Por casi cuatro décadas y media hemos visto y oído
declaraciones de sanidad, de prosperidad, de bienestar que NUNCA LLEGARON. ¿Por
què? Porque “las” palabras no tienen poder, lo que tiene poder es “LA” palabra
de Dios. NO es lo mismo que un líder sea un promotor de positivismo, a que Dios
envìe una palabra suya para que haya sanidad, paz o prosperidad en alguien
(Mateo 8:8). El libro de Hebreos nos dice muy claramente: “La palabra de Dios
tiene vida y poder” (Hebreos 4:12). Lastimosamente, el hombre se ha tomado
atribuciones divinas y quiere, ya con intereses ajenos o propios, apoderarse de
SU palabra. Y, por conveniencia, muchos laicos han tomado como bandera la misma
costumbre de declarar. Y, eso, como decía el inspector: Mi querido Adams… es
otro asunto, asunto que NO viene de parte de Dios.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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