Pastores o asalariados.

 


 

En el evangelio del apòstol Juan, leemos: “Yo soy el buen pastor, el buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:11). El apóstol Pablo, preparò a varias personas para el ministerio porque su afán no era quedarse con las congregaciones sino llevar a las personas a los pies de Cristo. Sòstenes (1ª Corintios 1:1); Timoteo (2ª Corintios 1:1); Filemòn (1:1). En ese trayecto, el apòstol jamás vivió a costa ni las ovejas ni de las congregaciones que fundó, vèalo en Hechos 18:1-3. Y lo recalca en 2ª Tesalonicenses 3:8, diciendo: “No comimos el pan de nadie, sino trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros”. Y, nos da la razón: “Para daros un EJEMPLO para que nos imitaseis” (verso 9). La pandemia nos vino a mostrar quiènes son pastores y quiènes asalariados, pues mientras unos siguieron dando su vida por las ovejas, la gran mayorìa (escrito está Amòs 5:3) se han “acomodado” NO dando un buen ejemplo como lo hizo el apóstol Pablo. El buen pastor NO se acomoda, simplemente, porque tiene un llamado, fue probado, fue aprobado y por último fue ungido (2ª Timoteo 2:14-26). Meditemos bajo què cobertura estamos, pues el fin de ellos será el nuestro (Isaìas 65:11-12).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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