La comunicación y la interpretación.
Vivimos tiempos “irònicos”, pues mientras las redes
sociales nos “acercan” a personas que están muy pero muy lejos de nosotros, nos
“alejan” de las personas que tenemos muy pero muy cerca. Nos cuesta creer que
una palabra es la que decimos, otra la que nos escuchan, otra la que entienden
y otra la que ejecutan… y esto, NO es nuevo. Veamos, hubo una de tantas
ocasiones en las cuales los “religiosos” confrontan a Cristo, diciéndole que
les dè una “señal” del cielo de quién es él (Marcos 8:11). Y, sin responderles
la inquietud, se dirige a sus discípulos y les dice: “Cuìdense de la levadura
de los fariseos” (Marcos 8:15). Y nos explican las escrituras que los
discípulos “interpretaron” que el Señor les hablaba de la levadura del pan
material (verso 16). Hasta que Cristo les aclara: “No entendèis ni comprendèis”
(verso 17). Así es el corazón humano, dependiendo de nuestra situación
emocional, es como escuchamos, entendemos o interpretamos. El Señor nos de la
gracia, la tolerancia, la sabiduría, y el entendimiento para hablar y escuchar
correctamente. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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