La libertad NO compensa la soledad.
En el principio de la creación humana Jehovà exclamò: “No
es bueno que el hombre esté sólo” (Gènesis 2:18). Fue entonces que creò a la
mujer (verso 22). Luego leemos en 1ª Corintios 7:39: “La mujer está ligada
mientras su marido vive, pero si el marido muere, está en libertad de casarse
con quien desee". Ahora bien, gracias a “anormalidades” como los derechos
humanos y la liberaciòn femenina, existe mucha rebeldìa a la ley de Dios. Y, muy
ciertamente, por mal trato, abandono, falta de aprecio u otros motivos, muchas
mujeres prefieren vivir en la soledad con tal de tener su preciada libertad,
pero, sacrifican su protecciòn. No han entendido que el precio de la libertad
por decisión humana (1ª. Corintios 7:39), no compensa la soledad y la
desprotección. Es, solamente cuando Dios dispone de la vida del esposo, que la
protección sobrenatural viene sobre ellas, escrito está. La ironìa, la
negación, o la rebeldìa NO justifican ninguna situación, lo dijo Dios, y si él
dice que NO es bueno NO debe de ser bueno. (Gènesis 2:18).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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