Autènticos y sinceros

 


La escritura nos enseña: “Que nuestro reino no es de èste mundo”, pues nos lo enseñò Cristo (Juan 18:36), y si somos “cristianos” es porque le seguimos. Ahora bien, cuando Cristo estuvo entre nosotros físicamente, él nunca acumulò ropa, muebles, bienes, y mucho menos, riqueza alguna. La pregunta es entonces ¿Por què nosotros nos afanamos tanto en obtener cada día más, si cuando nos vayamos de èste mundo no nos llevaremos nada? Bien nos enseñò también Cristo: “Basta a cada día su propio afán, no os afanèis por nada” (Mateo 6:34). No incitamos ni decimos que no tratemos de trabajar para vivir mejor, o, al menos de una manera decente. Pero de eso, a vivir “intranquilos por estar pagando lo que NO necesitábamos comprar”, es otra situación. Si deseamos ser auténticos y sinceros no solamente delante de Dios sino de los hombres, entonces vivamos conforme a lo que predicamos: ¡Si nuestro reino NO es de èste mundo… entonces NO codiciemos las cosas de èste mundo, aunque eso no implica que no podamos gozar de lo que él nos dè! Nadie es mejor maestro que aquèl que primero “practica” lo que luego “predica”. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Copiando al mejor.

Las ¿Insolencias o grocerìas? de Jesús (Parte final).

Cuarenta años de culpa